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TRAS EL RETO DE 222 KILÓMETROS EN EL VELÓDROMO DE GUATEMALA 11 enero, 2017

Posted by ROBIN MARTINEZ in CICLOPERIODISMO, OTRAS COSITAS, PURA INSPIRACIÓN!!.
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Mayra Vaides y Ubaldo Alvarez se preparan en la pista del Velódromo Nacional La Aurora para lograr su reto de pedalear 222 kilómetros el sábado 28 de enero.

UBALDO ALVAREZ Y MAYRA VAIDES INTENTARÁN IMPLANTAR EL PRIMER REGISTRO NACIONAL DE 222 KILÓMETROS EN LA PISTA DEL VELÓDROMO NACIONAL LA AURORA

Cicloperiodismo.   El Velódromo Nacional La Aurora de la ciudad de Guatemala será escenario para la vivencia de un reto personal de dos ciclistas nacionales como Ubaldo Alvarez y Mayra Vaides cuando busquen pedalear 222 kilómetros el sábado 28 de enero de 2017.

sam_0001-640x479Lo que motivó a esta pareja de ciclistas fué que tras años de participar en la tradicional Travesía Ciclista a Esquipulas, para la edición de 2017 sus intenciones se vieron interrumpidas por distintas razones, pero en su afán de no dejar de pedalear ya distancia de 222 kilómetros que separan la ciudad de Guatemala con Esquipulas, tomaron la decisión de hacer la distancia en el óvalo del Velódromo Nacional y, de alguna manera, hacer una travesía “distinta”.

 

NO HAY EDAD PARA DEJAR DE SOÑAR

Muy conocidos y respetados por todos los ciclistas, Ubaldo y Mayra se han ganado el cariño de todos y un lugar especial en la sociedad ciclista, pero juntos se han caracterizado por soñar y realizar sus sueños sobre una bicicleta.  Personalmente puedo decirles que me acompañaron en el reto de 24 horas contra el cáncer en marzo de 2016.

Un gran ejemplo para la juventud, pues cada uno de ellos, Mayra con 54 años de edad y Ubaldo con 67, nuevamente sueñan con un reto realizado juntos y ahora lo buscarán en el Velódromo La Aurora.

UN RETO CON TODA UNA LOGÍSTICA

No es sencillo como pareciera.  Tomar la decisión y decir “hagámolo en el velódromo” no es solo de soplar y hacer botellas.

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Mayra Vaides

Ubaldo y Mayra estan ya organizando su equipo de amigos que les apoyarán en este reto y ya cuentan con el apoyo de la Federación Nacional de Ciclismo que, de entradita, ha autorizado el uso del Velódromo para este evento.

 

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Ubaldo Alvarez.

Siendo conscientes que es la primera vez que este registro se hará en Guatemala, deberán contabilizar cada vuelta y para ello ya cuentan con dos personas que estarán a cargo de contar cada una de las ochocientas ochenta y ocho vueltas a la pista.

Tomemos en cuenta que buscan pedalear 222 kilómetros y la pista del velódromo tiene 250 metros, así que necesitan pasar 888 veces para que la distancia sea oficial.    El apoyo de quienes estén a cargo del conteo de vueltas es muy importante para que no se pedalee ni menos ni más de lo que se busca y ellos, como protagonistas del reto, de despreocupen de la distancia y se concentren únicamente en su pedaleo.

sam_9990-479x640Así mismo han pensado en la hidratación y alimentación antes, durante y después del reto, tomando en cuenta la experiencia que tiene Ubaldo Alvarez como entrenador de ciclismo a lo largo de muchos años.

PORRAS Y APOYO BIENVENIDOS

Mayra y Ubaldo buscan lograr su reto, es una meta personal y como ciclistas lo harán en el lugar preciso, esto permitirá que todos los ciclistas puedan asisitir para apoyarlos y pedalear con ellos en el velódromo.

También han hecho la invitación a amigos y familias para que desde las 8:00 horas del sábado 28 de enero lleguen y conozcan las instalaciones del velódromo, pues se espera que este evento sea una fiesta deportiva para compartir y vivir una experiencia distinta en el ciclismo, que realmente nunca se ha vivido en Guatemala.

 

VIEJOS AMIGOS… NO AMIGOS VIEJOS 6 abril, 2016

Posted by ROBIN MARTINEZ in PURA INSPIRACIÓN!!.
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UNO DE LOS GRANDES REGALOS DEL CICLISMO ES QUE SE CONVIERTE CASI EN UNA FAMILIA DONDE NOS VEMOS CRECER

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De izquierda a derecha les presento a Amilcar Carranza, Federico Lechuga, yo y Brígido Lechuga… treinta años después.

No lo había razonado de esa forma hasta que el sábado 2 de abril de 2016, previo a la salida de la primera etapa de Il Giro, coincidimos con Amilcar Carranza, Brígido Lechuga y su hermano Federico.  Y no es que fuera la única vez que nos reuniéramos, pero resulta que en ese momento tras platicar unos minutos nos tomamos una foto para el recuerdo.

Precisamente en ese instante por mi mente pasaron muchos recuerdos.  Por ejemplo, que exactamente treinta años antes cada uno de nosotros participaba en la cuarta categoría de la Federación de Ciclismo y eramos unos patojos apenas.

Cada uno en equipos diferentes y con diferentes resultados cada uno.  De hecho yo era el menos afortunado con esos resultados, pues ellos (Amilcar, Federico y Brígido) eran de los que regularmente se llevaban los honores en las competencias junto a otro amigo que no aparece en la foto y que vive fuera de Guatemala como Luis Francisco Rodríguez.

No voy a hablar de estadísticas, sino de lo que ese instante de la foto me hizo recordar y es que cada uno de nosotros, allí posando ante la cámara, habría vivido su vida por separado y seguramente alejado del ciclismo por algunos años y luego volvimos a disfrutar del deporte de nuestros amores.

Es una telenovela la vida de cada uno y es lo que lo hace interesante, pues ahora… treinta años más tarde, estamos en el mismo vivir, montados en nuestras bicicletas y compartiendo del pelotón como hace treinta años.

Era el año 1986 cuando yo tendría la oportunidad de participar en mi primera Vuelta de la Juventud y sería el más joven del pelotón, pero mis compromisos de estudios no me lo permitieron.  En esa ocasión estos tres amigos se dieron gusto compitiendo y yo me quedé entre la afición viendo el espectáculo.

1986: Federico Lechuga en hombros de los aficionados tras ganar la etapa de la "Vuelta Chica"; yo voy segundo por la derecha con playera blanca, se ven las correas de mi cámara.

1986: Federico Lechuga en hombros de los aficionados tras ganar la etapa de la “Vuelta Chica”; yo voy segundo por la derecha con playera blanca, se ven las correas de mi cámara.

En ese tiempo ya mi afición por la fotografía y la imposibilidad de competir me hicieron involucrarme de manera distinta en el ciclismo, pero como fotógrafo y fué cuando un colega de diario El Gráfico captó esta fotografía portada del suplemento deportivo donde vemos a aficionados llevando en hombros a Federico Lechuga quien ganó la etapa de la Vuelta de la Juventud que terminó en el bulevard de Vista Hermosa.  Un poco a la derecha de la foto voy yo con cámara en mano.

1986: Amilcar Carranza, a la derecha de la foto, encabeza el pelotón durante una dominical en un circuito en el Anillo Periférico.  Yo voy a la izquierda de la foto.

1986: Amilcar Carranza, a la derecha de la foto, encabeza el pelotón durante una dominical en un circuito en el Anillo Periférico. Yo voy a la izquierda de la foto.

Con Amilcar Carranza nos veíamos seguido cada fín de semana cuando los sábados competíamos en el Velódromo Nacional y en las dominicales de ruta donde siempre destacaba el patojo.  Si bien no tuvimos una abierta amistad en ese tiempo, los años nos han caído muy bien y la madurez nos ha vuelto grandes amigos viviendo el ciclismo al máximo.

2011: El día que le dije a Brígido que volviera al ciclismo, nos tomamos esta foto durante la Vuelta Máster de ese año.

2011: El día que le dije a Brígido que volviera al ciclismo, nos tomamos esta foto durante la Vuelta Máster de ese año.

Por su parte Brígido Lechuga fué desde el principio un ciclista de un nivel excepcional; prácticamente su presencia en el ciclismo “voló” cuando apareció en la cuarta categoría y su paso a los “Elites” del ciclismo lo volvió uno de los grandes a nivel nacional y su participación en Vueltas a Guatemala y como Seleccionado Nacional dicen mucho de él.

Cuando yo tenía 16 años de edad, y todo esto sucedía, mi carácter tímido me tuvo marginado de una abierta amistad de estos tres ciclistas que siempre admiré.  Ahora las cosas son distintas y si algo agradezco al ciclismo es la oportunidad de reunirnos y a ellos por permitirme ser su amigo.

Como ellos, he encontrado a muchos otros de “aquel tiempo” y que me han brindado también su amistad.  Entre ellos puedo mencionar a Victor Manuel Castañeda -ganador de la Vuelta a Guatemala en 1983-, René Ortíz, Oscar Coyoy, Amilcar Quicibal y otros que eran de categorías superiores en el ciclismo y que solamente veía de lejos… hoy puedo jactarme de ser su compañero de pedaleadas y de tantas anécdotas que podemos compartir.

Todos ellos se han ausentado del ciclismo durante algún tiempo.  Yo también y por quince años, pero todos ellos volvieron para dejar huella en la Liga de Veteranos del Ciclismo guatemalteco (Asomaster) y lo hacen como los grandes.

De estos retornos al ciclismo quiero mencionar el de Brígido Lechuga, quien tras años de no pedalear tomó la decisión de regresar y lo hizo coronándose como Campeón Nacional de los Círculos Azul y Oro en los campeonatos nacionales de 2014 y desde entonces en un referente en el pelotón.

VÉALO TODO EN VIDEO

De Brígido Lechuga les comparto una entrevista muy especial donde conoceremos algo de su regreso, de su triunfo en la segunda edición de Il Giro corrida en 2016 y de su receta para volver peleando victorias en cada meta.

CONQUISTAMOS LAS 24 HORAS 11 marzo, 2016

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“VUELTA POR LA VIDA” LOGRÓ MÁS QUE RECAUDAR FONDOS PARA UN MAMÓGRAFO, PUES ROMPIENDO REGLAS… ROMPIMOS MIEDOS

YO DE ROSADO rodeado de mi equipo de ciclistas: Julio Illescas, Eduardo Rodríguez, Ubaldo Alvarez y Mayra Vaides en el Parque Central de Villa Nueva, antes de iniciar las 24 horas en bicicleta contra el Cáncer.

YO DE ROSADO, al centro de la fotografía, rodeado de mi equipo de ciclistas: Julio Illescas, Eduardo Rodríguez, Ubaldo Alvarez y Mayra Vaides en el Parque Central de Villa Nueva, antes de iniciar las 24 horas en bicicleta contra el Cáncer.

Ese día, el sábado 5 de marzo, los nervios por la espera eran evidentes desde nuestra llegada al Parque Central de  Villa Nueva donde partiríamos en bicicleta las 24 horas contra el cáncer… Vuelta por la Vida sería toda una realidad luego de meses de preparación logística y preparación física.

Esos nervios pasaron desde que me subí a la bicicleta acompañado por Ubaldo Alvarez, Julio Illescas, Mayra Vaides y Eduardo Rodríguez e iniciamos esta aventura histórica por una causa benéfica o social, lograr establecer una marca de pedaleo durante 24 horas y permanecer en el mejor esfuerzo hasta lograrlo.  Pero no se trataba de un récord deportivo sino atraer el interés de las personas hacia la recaudación de fondos para un mamógrafo digital que necesita la Liga Nacional contra el Cáncer.

Ninguno de nosotros había realizado tal actividad anteriormente, salvo las travesías tradicionales que como ciclistas vivimos, como las de Esquipulas y Cobán, por ejemplo.  Eventos que nos permitieron experimentar horas de pedaleo y kilómetros de experiencia… pero nada como esto.  Eran 24 horas las que teníamos frente a nosotros y un gran compromiso con la lucha contra el cáncer.

LA HISTORIA DE 24 HORAS

Así fué como a la una de la tarde de ese sábado salimos desde el Parque Central de Villa Nueva hacia la carretera al Pacífico, y lo primero que encontramos fué el ascenso de la cuesta de La Sonora como para empezar a calentar las piernas.  Fué emocionante ver como algunas personas ya estaban a la orilla de la carretera esperando a vernos pasar y nos aplaudían; otros pasaban bocinando desde sus carros a nuestro lado animándonos y hubo alguien por allí que nos gritó “gracias!!”.

Los kilómetros fueron acumulándose y al llegar a Amatitlán hicimos una pausa para el primer cambio de uniforme, pues se veía en el panorama hacia el sur que la lluvia nos esperaba y, en ese lugar, nos alcanzaron dos jovencitos en sus bicicletas montañesas para acompañarnos.  Durante el plan de Palín conversé con ellos por un momento y no recuerdo sus nombres, pero el hecho de saber que llegaron a Villa Nueva y que no nos habían encontrado… y que salieron en su carro a buscarnos… vaya si no era motivante lo que habían hecho para encontrarnos.

En la autopista Palín-Escuintla la lluvia nos compañó en el trayecto de ida hacia Santa Lucía Cotzumalguapa.

En la autopista Palín-Escuintla la lluvia nos compañó en el trayecto de ida hacia Santa Lucía Cotzumalguapa.

La lluvia nos acompañó desde aproximadamente tres kilómetros antes del Peaje Norte de la Autopista Palín-Escuintla e iniciamos el descenso hacia Escuintla con mucho cuidado, con velocidad reducida para evitar algún tipo de percance.  En esos casi veinte kilómetros de bajada, y con lluvia, las manos siempre ajustando ambos frenos me dolían conforme el tiempo pasaba; y es que con la lluvia la temperatura tiende a bajar, llevar las manos tensas con los frenos apretados y los brazos semi doblados me cansaron bastante.

La visibilidad era muy limitada por la acumulación de aguan en los lentes… total, era una serie de elementos que provocaron el primer retraso en la agenda de la jornada.  El plan original era llegar a Santa Lucía Cotzumalguapa a las cuatro de la tarde y era evidente que con lluvia no podríamos descender a 65 kilómetros por hora como lo esperaba.  Bajamos a 30-35 por hora.

Aún con lo poco que se podía ver por el agua y lo nublado, mientras nos acercabamos al sector de Sarita en la Autopista pude ver a lo lejos un camión estacionado a un lado de la carretera; lo pude ver por la carrocería blanca cuando veo que empezaron a aparecer varios ciclistas… eran amigos ciclistas de Santa Lucía que se habían organizado y en ese camión llegaron al lugar para esperarnos!!

Estuvieron pacientemente esperándonos bajo la lluvia… que cosa más grande!!  Allí paramos, nos saludamos con abrazos y luego iniciamos el recorrido juntos hacia Santa Lucía.  A nuestro paso por Siquinalá encontramos ya un clima seco pero nublado; esto nos permitió una temperatura digamos cómoda para pedalear a un ritmo de 28 a 30 kilómetros por hora.  Llegando a Siquinalá todo el tráfico de regreso era una fila interminable de carros y camiones de casi dos kilómetros… ninguno se movía.

Parte del grupo en camino a Santa Lucía.

Parte del grupo en camino a Santa Lucía.

Los amigos de Santa Lucía nos llevaron a recorrer algunas calles de la localidad e hicimos una pausa en la salida para hidratarnos y tomarnos una foto de recuerdo.  Allí mismo también resolvimos como equipo que el regreso por Siquinalá no era posible con el embotellamiento que habíamos encontrado unos minutos antes, así que tomamos la decisión de regresar por la autopista y esto nos haría recorrer más kilómetros, representando también más tiempo de retraso hacia nuestro próximo punto de agenda que era Masagua.

En ese trayecto el sol se fué ocultando y, cuando la noche llegó, Mayra, Ubaldo y Eduardo hicieron su descanso, quedando Julio conmigo en el pedaleo hacia Masagua logrando llegar a un promedio de velocidad de 30 a 32 kilómetros por hora.

Llegamos en completa oscuridad, solo ayudados por la luz de los carros de la caravana.  Eran casi las 8 de la noche.  Allí una nueva pausa para un masaje de descarga e hidratación.

LOS AMIGOS DE SANTA LUCÍA Cotzumalguapa y de Siquinalá que nos llegaron a esperar a Escuintla, posando todos juntos en esta foto de recuerdo.

LOS AMIGOS DE SANTA LUCÍA Cotzumalguapa y de Siquinalá que nos llegaron a esperar a Escuintla, posando todos juntos en esta foto de recuerdo.

De masagua salimos junto a Ubaldo y Julio y en los primeros kilómetros de ese camino hacia Amatitlán la lluvia se hizo presente y ahora con más intensidad.  Pasamos Escuintla por la Autopista y directo hacia la cuesta del peaje.

Que sensación tan extraña pedalear bajo la lluvia, de noche y con tantos kilómetros en la espalda; sabía que íbamos retrasados, pero con la consigna de no estresarnos por ese aspecto para no afectar el pedaleo.  Ubaldo se subió al carro poco después de pasar el Peaje; nos indicó que se uniría nuevamente al llegar a Palín, y seguimos junto a Julio por el resto de la subida hasta ese punto.

Debo reconocer que Julio Illescas en un hombre muy fuerte en la montaña, y me costó  bastante mantenerme al ritmo de pedaleo que traía pero logré rodar allí a su lado y por momentos íbamos uno a la par del otro, a veces jalaba yo, a veces jalaba él.

Era como trabajar juntos para mantener el mismo ritmo de pedaleo o la misma velocidad en todo el terreno inclinado por esos largos kilómetros… realmente sentí que eran kilómetros alargados.  Aquí ya el frío en las rodillas, generado por la lluvia, me provocó cierto dolor en las rodillas y me costaba pararme sobre los pedales para recuperar paso, pero tocaba soportarlo ya que no era ni tiempo ni lugar para bajarme de la bicicleta.  Yo no había venido para rendirme.

Tal como lo había anunciado, Ubaldo Alvarez se unió nuevamente al pedaleo iniciando los planes de Palín y juntos llegamos en un promedio de veinte minutos a Amatitlán, donde hicimos una pausa para cenar, para descarga muscular, hidratación y cambio de ropa, ya que llegamos con los uniformes mojados por la lluvia de Masagua y nos esperaba una subida hacia un clima frío y con posible lluvia por Villa Nueva o incluso en la ciudad de Guatemala.  Una llamada telefónica nos había informado que llovía en Guatemala durante la noche y las posibilidades de mojarnos eran altas.

Tras el descanso para comer, nuevamente dos salimos a pedalear; Julio Illescas conmigo.  Un problema mecánico en la bicicleta de Julio nos quitó unos minutos aún el las calles amatitlanecas y esto no fué lo único que le sucedió a Julio, pues en el camino de Siquinalá había pinchado ya una vez.

Aunque renovado físicamente por la cena y el masaje de descarga muscular, mis piernas ya sentían el trabajo de diez horas pedaleando; lo único que me ayudaba a subir junto a Julio Illescas en la cuesta de Naciones Unidas hacia Villa Nueva, era que es un camino que conozco muy bien en cada curva y sabía cuanto faltaba de camino hacia arriba.  Es más… comentamos con Julio que sentimos la subida como un trayecto más corto de lo que esperabamos.

Ya en Villa Nueva, el problema mecánico lo tuve yo cuando la cadena se me cayó de la multiplicadora; Julio iba adelante mío y no se dió cuenta del problema y siguió hacia  bajar la cuesta de La Sonora; yo me rezagué cosa de un minuto y seguí mi camino.

Jorge Vela, paramédico de Respuesta Vital, revisa el estado de salud de Mayra Vaides en la madrugada del domingo 6 de marzo. Este apoyo lo recibimos todos los ciclistas integrantes del equipo.

Jorge Vela, paramédico de Respuesta Vital, revisa el estado de salud de Mayra Vaides en la madrugada del domingo 6 de marzo. Este apoyo lo recibimos todos los ciclistas integrantes del equipo.

Perdí de vista a Julio.  Cuando pasé el puente de ingreso a Villa Nueva, en el kilómetro quince de la carretera, bajé la cuesta que conocemos como la de Pio Lindo y desde allí divisé a Julio al pie de la cuesta de Villa Lobos, logrando reducir la diferencia a unos doscientos metros de él cuando ya era la mitad de la cuesta de ingreso a la ciudad de Guatemala.  Eran ya los primeros minutos del domingo 6 de marzo.

LOS CIRCUITOS URBANOS

Terminando la cuesta de Villalobos, lo más duro -en cuanto a terreno- había pasado y tocaba lo más difícil que era lidiar con las horas de sueño, pues la madrugada había iniciado.

No es lo mismo pedalear durante el día que hacerlo cuando el cuerpo supone que lo pondrás a descansar para dormir.  Tras ingresar a la ciudad con dos horas de retraso, lo primero fué acudir a la cita con Jorge Palma, el paramédico de Respuesta Vital que tomaría los controles de nuestro estado de salud tras ya casi doce horas de pedaleo.  Con el pasamos los cinco ciclistas y gracias a Dios todo normal, así que seguimos directo hacia la avenida Petapa ya dedicados a cumplir la agenda conforme los horarios de la madrugada lo indicaban.

LAS HORAS MÁS DIFÍCILES

Lo cumplimos paso a paso y todo iba bien hasta el circuito de las 5:00 de la mañana del domingo en Avenida Las Américas.  Allí tuve ciertos momentos donde el sueño quería dominarme e incluso en algunas ocasiones casi me salgo del carril rojo de Américas, la pista para práctica de ciclismo en el lugar; en dos ocasiones casi topo con la bicicleta de Ubaldo por ir pedaleando detrás de el y  Julio, así que opté por quedarme unos metros más atrás y luchar por permanecer lo más despierto posible.

El cambio hacia Reforma, a las 6:00 horas del domingo, me ayudó a reactivarme y pude pedalear mejor.

Pero las horas más difíciles fueron las últimas tres desde las 11:00 en el circuito de Jardines de la Asunción, pues esa hora la sentí larguísima y me llegó una desesperación más que cansancio físico, pero lo que me elevó la inspiración al máximo fué ver a mi madre parada a un lado del camino aplaudiendo cuando nos vió pasar.  Mi viejita fué el detonante para decidir tomar las fuerzas para lo que faltaba que ya era poco… apenas dos horas y media.

De esto era solo el circuito en Próceres y el de Liberación-Trébol lo que nos faltaba.  Próceres lo sentí largo… una hora interminable ya con el sol del medio día sobre nuestras cabezas, luego pasamos al circuito de Liberación, con quince minutos por vuelta, nos quedaban cuatro vueltas para completar el reto.

ASEGURANDO LA HORA 24

A las 12:00 horas del domingo 6 de marzo iniciamos el último circuito, en Liberación-Trébol.

A las 12:00 horas del domingo 6 de marzo iniciamos el último circuito, en Liberación-Trébol.

Cuando llevábamos tres circunvalaciones al circuito Liberación-Trébol, se me informó que faltaban quince minutos para la una de la tarde y que era hora de partir hacia Plaza Berlín.

Según nuestro control junto a Julio, quince minutos era el promedio por vuelta en ese tramo, así que decidí dar una vuelta más para no arriesgarnos a llegar antes de la una de la tarde y seguimos.

Casi terminando la cuarta vuelta, pasando frente a los arcos del ingreso al bulevar del Aeropuerto, Julio Illescas me dijo “ya es la una de la tarde vos…!” y contentos nos dimos un choque de manos sabiendo que hasta allí las 24 horas estaban aseguradas y fué entonces cuando enfilamos con todo el equipo por la quince avenida y por avenida Hincapié hacia Plaza Berlín para cerrar con la caída de la bandera a cuadros.

Lo que hay que mencionar… que en trece minutos llegamos desde Liberación a Plaza Berlín.

12636963_10208090696766601_1158315461_oLOS NÚMEROS DE LAS 24 HORAS DE “VUELTA POR LA VIDA”

Si hacemos un resúmen de esta pedaleada quedaría de la siguiente manera:  5 Ciclistas, 7 pinchazos, 2 horas de retraso, 2 lluvias intensas, 3 cambios de ropa, 345 kilómetros recorridos y 5 historias nuevas que contar.  Pedaleamos por 24 horas 13 minutos.

CICLISTAS REBELDES CONTRA LOS MIEDOS

LOS CINCO que salimos, los cinco volvimos con bien después de alcanzar exitosamente las 24 hora en bicicleta contra el cáncer.

LOS CINCO que salimos, los cinco volvimos con bien después de alcanzar exitosamente las 24 hora en bicicleta contra el cáncer.

El proceso de Vuelta por la Vida, con la pedaleada de 24 horas, tuvo un inicio difícil con comentarios adversos a la capacidad física que se pudiera tener de soportar tanto tiempo sin dormir en esta aventura.

Se mencionaron cosas como dormir una hora porque no aguantaría, que podría colapsar, que a la media noche me subiría al carro, que ni siquiera un ciclista élite lo soportaría… en fin, tantas cosas que mi mente y mi corazón no aceptaron.

Algo muy similar sucedió en cada uno de mis amigos del equipo de ciclistas que me apoyaron a cumplir la meta de las 24 horas, cosas que les comparto a continuación uno por uno:

Mayra Vaides (53 años): Desde el inicio del recorrido, saliendo de Villa Nueva, reconoció su gran temor en el descenso por la autopista de Naciones Unidas hacia Amatitlán.  La muerte de un ciclista amigo en este sector marcaron a Mayra quien se había prometido a ella misma que nunca bajaría por este lugar… hoy se dió el reto propio de empezar venciendo este temor y lo logró.

Al finalizar las 24 horas me comentó “ustedes me hicieron hacer cosas que no me atrevía… de verdad que sí se puede”.

Eduardo Rodríguez (49 años):  Me dijo en una llamada telefónica “mirá Robin, no tengo mucho entreno, pero tengo en mi corazón un gran deseo de aportar y quiero ir… aunque me quedan pocos días para salir, pero voy a entrenar duro el tiempo que queda”.

Eduardo fué el primero en responder a mi convocatoria en Facebook para reunir este equipo y su disposición fué lo más importante para pedalear más allá de lo que él mismo esperaba.

Ubaldo Alvarez (66 años):  Con experiencia de años y Vueltas a Guatemala, Ubaldo es un maestro en el conocimiento del ciclismo; personas como él son inspiración para pedalear, pues su preparación personal le ha llevado a travesías como las de Esquipulas y Cobán por años, pero se demostró a el mismo que los retos máximos como este… siempre están a tiempo de ser incluídos en una hoja de vida.

Ubaldo fué muy reservado en cuanto a las espectativas de este reto cuando nos reunimos días antes de la hora cero… pero su aporte, y el de cada uno del equipo, fué clave para que los miedos en nosotros fueran vencidos.

Julio Illescas (53 años):  Uno de los hombres fuertes de Asomaster, corredor de Vueltas a Guatemala y Seleccionado Nacional para Juegos Olímpicos, aceptó unirse al reto siendo parte del equipo de apoyo y hacer los relevos de dos horas.  El motivo de Vuelta por la Vida, conocer los contras que se me anunciaron de que no soportaría hasta el final, lo motivaron a no subirse al carro desde el primer turno.

Julio tomó el reto y decidió acompañarme en todo el camino, fué mi compañía durante el 100% del camino y juntos completamos las 24 horas en bicicleta contra el cáncer.  “Tenía mis reservas de lo que pasara después de la una de la mañana… pero gracias a Dios sí pude” me dijo Julio muy contento cuando llegamos a Plaza Berlín.

Si algo me llena de positivo orgullo, es que este primer registro de 24 horas, logrado en Guatemala, fué logrado por un equipo de Ciclistas Master (veteranos) integrantes de Asomaster.  No se trata que pedalear 24 horas sea algo imposible; difícil y duro sí, pero cuando se da la cara a los temores, a la adversidad y se pone el corazón por una causa social, todo está en atreverse a dar el primer paso.

Con 47 años de edad, soy el más joven del equipo y me siento honrado de haber sido acompañado de estos cuatro ciclistas valientes y dispuestos a dar lo mejor de cada uno en cada pedalazo y, aunque no se trató nunca de una competencia o de ver quién puede más, reconozco el trabajo de cada uno de ellos.  El solo hecho de verlos allí, motiva a cualquiera.  Que Dios los bendiga siempre.

PONIENDO NUESTRO MEJOR ESFUERZO

CON MI MADRE en la meta de las 24 horas en Plaza Berlín. Su aparición en el circuito de Jardínes me dió el segundo aire justo cuando era la hora que más sufrí. A ella le dedico lo que personalmente pude lograr... a Dios sea la gloria.

CON MI MADRE en la meta de las 24 horas en Plaza Berlín, siendo saludada por la Dra. Vicky de Falla, Presidenta de la Liga Nacional contra el Cáncer. Encontrar a mi madre en el circuito de Jardínes me dió el segundo aire justo cuando era la hora que más sufrí. A ella le dedico lo que personalmente pude lograr… a Dios sea la gloria.

Estas 24 horas pedaleando contra el cáncer, como parte de “Vuelta por la Vida” fueron nuestro aporte para motivar a los guatemaltecos para aportar en beneficio de la Liga Nacional contra el Cáncer que necesita adquirir un mamógrafo digital.

Sé que esto no quedará hasta aquí, el proceso no ha terminado y confío en la buena voluntad de los chapines en apoyar una causa como esta.  Hoy los ciclistas pusimos nuestro mejor esfuerzo pedaleando, cada guatemalteco puede hacer la otra parte y una gran diferencia aportando diez quetzales en la cuenta de la Liga Contra el Cáncer y juntos recaudar lo necesario para un mamógrafo que diagnostique a tiempo un cáncer y se puedan salvar más vidas.

VÉALO EN VIDEO

Les comparto un corto video de la llegada al final de las 24 horas contra el cáncer, la meta ubicada en la Plaza Berlin el domingo 6 de marzo de 2016.

PEDALEANDO POR CAUSAS SOCIALES 1 marzo, 2016

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El 5 y 6 de marzo buscaré completar el reto guatemalteco de 24 horas en bicicleta por una causa benéfica.  (Foto: Duro al Pedal)

SEGÚN YO, SERÍA EL PRIMER GUATEMALTECO BUSCANDO LOGRAR UN RETO BENÉFICO EN BICICLETA.  AHORA ME QUEDA SER EL PRIMERO EN CUMPLIRLO

Cicloperiodismo.   La experiencia de participar en “Vuelta por la Vida” pedaleando durante 24 horas, recaudando fondos para comprar un mamógrafo digital para la Liga Nacional contra el Cáncer, es definitivamente incomparable.

He pasado años haciendo ciclismo, buscando realizar mis metas personales, retándome a mí mismo a subir una cuesta, a lograr un menor tiempo en un recorrido, en cruzar la meta antes que un contrincante… en fín, todo era para mí.

12636963_10208090696766601_1158315461_oCuando nació el proyecto “Vuelta por la Vida”, ví una oportunidad para que mi bicicleta no fuera únicamente el medio para cumplir mis pequeños sueños egoístas y ahora puedo pedalear con un propósito real:  recaudar fondos para comprar un mamógrafo digital con el que se puede diagnosticar cáncer de seno a miles de guatemaltecas e iniciar un tratamiento que salve sus vidas.  Eso es grande.

Comentando con amigos y muchas personas durante mis jornadas de trabajo, muchos coincidían con que “Vuelta por la Vida” era algo que nunca se había hecho antes en Guatemala y que Robin Martínez sería el primero en buscar cumplir un reto social.

Resulta que por cosas del destino encontré un dato muy interesante que me demostró que no soy el primer guatemalteco con intenciones de superar un reto en bicicleta, y por una causa social.  El primero en intentarlo fué un bombero.

EL PROPÓSITO DEL BOMBERO:  COMPRAR UNA MOTOBOMBA

En octubre de 1967 el Cuerpo de Bomberos Municipales estaba necesitando equiparse con una nueva motobomba y para ello realizaron varias actividades para recaudar el dinero necesario que les permitiera adquirir el vehículo que, para entonces, estaría equipado con lo último en “tecnología” para apagar incendios.

Obviamente era algo para ayudar a salvar vidas, pero muy caro para los fondos con que entonces disponía la entidad.  Dentro de su equipo de bomberos, había uno de ellos muy aficionado a la bicicleta; su nombre Harloldo Bustamante.

Copia de 4 OCTUBRE 1967

HAROLDO BUSTAMANTE, al centro con pantaloneta negra, cuando el periodista Alberto Flores daba el banderazo de salida. Esto fué a un costado del Parque Central de la ciudad de Guatemala la mañana del 4 de octubre de 1967.  (Fotografía: Prensa Libre)

Al bombero Haroldo Bustamante se le ocurrió la “loca” idea de usar su bicicleta para recaudar fondos para la causa de la motobomba y, como la ciudad en ese tiempo era muy distinta a como es actualmente (año 2016) se preparó todo para realizar un circuito al rededor del Parque Central de la ciudad de Guatemala durante 75 horas.

Según consta en publicaciones del diario Prensa Libre, el intento del joven Bombero Municipal inició la mañana del 4 de octubre de 1967 y fué un periodista quien dió el banderazo de salida:  Alberto Flores.

NO HAY PEOR LUCHA QUE LA QUE NO SE HACE

Copia de 5 DE OCTUBRE 1967

El bombero Haroldo Bustamante es abastecido con agua por su compañero Leonel Noriega durante la noche del 5 de octubre de 1967. Foto: Prensa Libre.

De este caso solamente hay dos publicaciones.  La imágen de la salida fué publicada por Prensa Libre el 5 de octubre (un día después) y luego, el 6 de octubre, una nota describiendo que el bombero Haroldo Bustamante cumplía 34 horas y le faltaba para cumplir el reto de las 75.

Esa publicación fué la última.  No hay evidencia de que Bustamante haya logrado cumplir el reto de las setenta y cinco horas en bicicleta, pero seguramente habrá recaudado una buena parte de lo necesario para comprar la motobomba para los bomberos.

La falta de publicación de que se hubiera logrado, hace pensar que no logró cumplir las 75 horas.

CIENTOS DE PERSONAS LO APOYARON APORTANDO

Según lo expresa la publicación de entonces, cientos de personas apoyaron a Bustamante depositando sus aportes en una urna ubicada en la esquina de la 6a. avenida y 8a. calle de la zona uno mientras el daba vuelta y vueltas al rededor del Parque Central; hoy espero que miles de guatemaltecos se unan también para la causa de la Liga Nacional contra el Cáncer, así como en 1967 se apoyó la de los Bomberos Municipales.

ME QUEDA CUMPLIR MI RETO

LOGO LIGA

LO INTENTARÉ por la Liga contra el Cáncer, así como Haroldo Bustamante lo intentó por los Bomberos Municipales.

Copia de IMG_0010

Voy por mi oportunidad de completar un reto en bicicleta.

Ya lo ven, no soy el primer guatemalteco en buscar cumplir un reto benéfico en bicicleta… pero sí me queda la oportunidad de ser el primero el cumplirlo y toca dar el primer pedalazo el sábado 5 de marzo en el Parque Central de Villa Nueva.

Muchas cosas son distintas entre mi caso y el de Haroldo Bustamante.  El no era ciclista y, según las fotografías de la publicación de aquellos días, no estaba equipado ni con la bicicleta más adecuada ni con el vestuario que un ciclista ya usaba para ese tiempo.  Esto no le desmerece que haya logrado recaudar dinero, pero le afectó para cumplir el reto de las horas que se había propuesto.

Personalmente me queda cumplir las 24 horas que me he propuesto y deseo con todo el corazón cumplirlo.

Ayer fue un Bombero por una motobomba; hoy es un Cicloperiodista por un mamógrafo.

 

 

GRANDES LOS 222 KILÓMETROS..!! 25 enero, 2016

Posted by ROBIN MARTINEZ in PURA INSPIRACIÓN!!.
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PORTADA NOTA

LOS PRIMEROS KILÓMETROS hacia Esquipulas fueron fríos; saliendo a las 5:30 de la mañana era normal… pero no era nada con lo que nos esperaba en la meta final.

MI TERCER RECORRIDO A ESQUIPULAS NO FUÉ FÁCIL, PERO LOGRÉ COMPLETARLO DE LA FORMA QUE SOÑABA.  COMO DEBÍA SER

SAM_4020Si bien la Travesía a Esquipulas era eso, una travesía y no una competencia, muchos amigos me desearon éxito en la carrera… y los buenos deseos fueron como una bendición declarada para lograr mi sueño de superar la prueba, siendo esta en 2016, la que mejor he logrado.

Sonaron las campanas de la Catedral Metropolitana a las 5:30 horas del sábado 23 de enero y el pelotón principal de la 44a. edición de la Travesía Ciclista a Esquipulas salió con un concierto de cohetillos que rompió el silencio de la madrugada… todos encabezados por don Rubén López quien desde hace más de treinta años organiza la actividad.

Allí recorrimos por la Calle Martí iluminados solo por las luces de los carros de la caravana hacia la carretera al Atlántico y emprendimos el descenso por la cuesta de La Eterna hacia el puente Agua Caliente aún con los primeros rayos de sol, que nos mostraban poco a poco el camino, manteniéndose el grupo prácticamente compacto hasta inciar el ascenso al pie del puente ubicado a treinta kilómetros de la ciudad de Guatemala.  Un pelotón grande que incluía ciclistas que viajaron pedaleando desde Huehuetenango y otros que vinieron desde Puerto Barrios y de El Salvador para unirse a esta actividad.

PRIMER DESCANSO, PRIMER PINCHAZO

EN SANARATE

LOS PRIMEROS KILÓMETROS hacia Esquipulas fueron fríos; saliendo a las 5:30 de la mañana era normal… pero no era nada con lo que nos esperaba en la meta final.

Cuando faltaba poco más de un kilómetro para el primer descanso de hidratación, en Sanarate tuve el primer pinchazo, pero me detuve un minuto para solo ajustar la presión de la llanta, porque aún aguantaba rodar sin mayor problema, pero bajando drásticamente la velocidad, así que llegué a Sanarate aproximadamente a 10 kilómetros por hora.  Allí hice cambio de tuvo delantero, comí algo y seguimos todos la marcha hacia el siguiente punto del recorrido que sería en Longarone, kilómetro 126 de la travesía.

Allí sería un descanso de una hora para almorzar, estimando llegar a las 11:00 horas… pero el ritmo impuesto por el grupo era tan intenso y parejo que logramos llegar a las 10:30 horas.  Nos adelantamos media hora.

Desde Sanarate, el panorama del clima a algunos nos preocupó, porque en el horizonte se apreciaba una gran nube gris evidencia de frío; no había sol como estamos acostumbrados a vivir en el oriente del país y por eso todos dispusimos dejar guardados los suéteres y seguir, a partir de Sanarate, liberados de peso y calor pues esperabamos altas temperaturas en el resto del camino.

A una velocidad promedio de 30-32 kilómetros por hora, el paisaje iba cambiando; cada vez menos vegetación y, aunque no hacía calor, frío no había tampoco.  El asfalto realmente en pésimas condiciones por tramos y una gran cantidad de vehículos en la carretera, principalmente transporte pesado y buses extraurbanos.  Debo reconocer -y agradecer- que la mayoría de conductores de carros particulares nos apoyaron en el recorrido al bajar su velocidad y permitirnos recorrer sin sonar sus bocinas y cuando rebasaban al grupo lo hacían bocinando con “porras”… muchas gracias!!

Todos íbamos concentrados en lo que hacíamos; por ratos conversando con el ciclista que teníamos al lado, otros contando chistes y algunos no decían palabra talvéz por ahorrar fuerzas y aire pensando en los kilómetros que nos faltaban por recorrer.

LONGARONE ANTES DE LO PROGRAMADO

LONGARONE ALMORZANDO

Almorzando en Longarone, donde hubo descanso de una hora.

Tras nuestro paso por Guastatoya, con una carretera llena de repechos y pendientes cortas, los planes empezando terreno zacapaneco fueron un leve descanso para la mayoría y fué apropiado para emparejar el ritmo y enfilarnos en el largo tramo carretero hasta hotel Longarone para darle combustible al cuerpo y descansar “la máquina”.

Cuando llegamos a este punto, podíamos decir que el 50% del camino estaba hecho… pero se venía lo más duro.

11:30 horas, don Rubén López dió la orden de salida y la segunda parte de esta historia empezaba.  Era como despertar nuevamente al cuerpo que tras la comida y el descanso había bajado revoluciones; yo personalmente hasta sueño tenía cuando llevábamos los primeros kilómetros después de almorzar, pero era cuestión de tiempo pedaleando para entrar el calor nuevamente, y así fué.

Para las 12:10 estabamos dejando la carretera al Atlántico para tomar la ruta hacia Chiquimula.  Aproximadamente quince minutos teníamos de recorrer en ese tramo, cuando un nuevo pinchazo me hizo rezagarme del pelotón.  Resolviendo la situación estimaba estar a veinte minutos detrás de ellos, y me tocó recorrer un buen tramo a mi propio ritmo, esperando todavía encontrarlos en lo último del siguiente descanso que era en la entrada a Ipala.

Llegando a la Cuesta del Ingeniero, empecé a alcanzar a algunos ciclistas.  Fueron pocos talvéz unos 6 u 8, los kilómetros de subida en ese lugar caluroso son duros, pero Dios me permitió las fuerzas para mantener un ritmo de pedaleo parejo y sacar la tarea en aproximadamente 25 minutos y luego tomar el descenso hacia Chiquimula, donde ya habría recorrido 165 kilómetros de este compromiso.

IPALA, CON DON RUBEN

UNA FOTO IMPORTANTE que no podía obviar, con don Rubén López en Ipala.

LLEGANDO A IPALA EN SOLITARIO

Tras bastante tiempo pedaleando en solitario, llegué al punto de descanso en Ipala.  Allí estaban ellos todavía; de un descanso de treinta minutos, logré todavía quince con ellos y suficiente para hidratarme y comer algo de fruta.  Ya de allí emprendimos el camino al siguiente punto que la agenda tenía y era el Quetzaltepeque aproximadamente a 25 kilómetros de allí.

Dirán algunos “por qué otro puesto de descanso en un lugar tan cercano?”  porque esos veintitantos kilómetros incluyen una cuesta tendida con varios repechos durísimos, casi sin descanso.  Realmente hay que vivir la experiencia de pedalear por esa carretera para saber que de verdad es necesario parar en Quetzaltepeque antes de subir los últimos veinte kilómetros hasta la Cumbre de Esquipulas.

Llegando a Quetzaltepeque, muchos ya habían sufrido calambres.  Yo padecí molestias de agruras fuertes que me hicieron dejar el grupo principal a unos dos kilómetros antes de este nuevo punto de descanso, por eso al llegar a la gasolinera pedí algo de comer y eliminar la molestia que sentía.

LA ÚLTIMA ESCALADA… A LA CUMBRE DE ESQUIPULAS

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UNA FOTO COMO TROFEO. El dato importante de esta imágen, cuando subiendo hacia la Cumbre de Esquipulas lograba 209 kilómetros recorridos marcados con la flecha amarilla a la derecha de la foto.

Allí en Quetzaltepeque el frío ya empezaba a notarse más.  El cielo hacia la Cumbre era oscurísimo y anunciaba unas temperaturas bajísimas, así que poco a poco los ciclistas fueron saliendo conforme sus fuerzas se iban recuperando.  Ya no se salió a la orden de don Rubén, que aún descansaba un rato en el microbús con que lo acompañó su familia todo el tiempo.  Era justo y necesario para él.

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LOS PRIMEROS KILÓMETROS hacia Esquipulas fueron fríos; saliendo a las 5:30 de la mañana era normal… pero no era nada con lo que nos esperaba en la meta final.

Cuando dispuse tomar salida en el último tramo de la Travesía, quedaban pocos.  Yo terminé mi comida y me enfilé hacia la última escalada, siendo casi de los últimos en salir de Quetzaltepeque.  Salí abrigado para no sufrir con el frío, y en el camino empecé nuevamente a encontrar ciclistas que subían a paso lento, pero seguro.

Nadie quería quemar sus fuerzas en estos kilómetros que son los más largos de todo el recorrido desde la capital… o así se sienten.  Todos miden lo mismo, pero sentimos una eternidad entre un kilómetro y otro; para este punto todos, pero todos, llevábamos ya 195 kilómetros entre la espalda y las piernas, el cansancio ya estaba pasando factura a cada uno por nombre.

En el trayecto de la subida a la Cumbre, encontré a don Rubén, asombroso verlo a sus años subiendo con valentía y dando el ejemplo a todos los ciclistas con una perseverancia envidiable.  Me mantuve con el por unos minutos y luego se quedó atrás; el viento empezó a hacerse cada vez más fuerte, los últimos rayos de sol terminaron y solo quedaba de luz lo poco que el cielo nos reflejaba.

Cada vez hacía más frío, al extremo que mi respiración se hacía hasta dificultosa, pero contaba con las porras de muchas familias de ciclistas que se colocaron a lo largo de la carretera para darnos ánimos.  “Vamos, ya falta poco..!!” era lo que generalmente nos gritaban mientras aplaudían.  Muchos ofrecían agua y fruta, era realmente emocionante y daban hasta ganas de parar para abrazarlos de darles las gracias por estar allí.

Los brazos se me sacudían por el temblor causado por el frío, pero no fué nada comparado con lo que metros más arriba nos esperaba: vientos fuertísimos y más frío todavía.

Para no hacer tan larga la historia, quiero compartirles que el punto más crítico fué llegando a la cumbre de la montaña.  Vientos tan fuertes, y de frente, que casi me llevan directo a la cuneta; tuve que liberar mi pie izquierdo del pedal para casi detenerme porque perdí el equilibrio debido a la fuerza del viento; una temperatura tan baja que perdía la concentración y me costaba respirar… me asusté!!

El descenso hacia el Mirador fué difícil para tomar las curvas por lo menos a cuarenta kilómetros por hora con un viento -a veces de frente, o a veces de lado- que me hacía tambalear la rueda delantera… mejor dejé que los ciclistas más valientes me rebasaran.  Yo consideraba que, una vez alcanzada la Cumbre de Esquipulas, la misión estaba cumplida y no quería arriesgar con una caída lo que había logrado, así que bajé con mucha precaución y tembladera de cuerpo hasta el punto donde nos reuniríamos todos para la entrada final a Esquipulas, en el Mirador.

Cuando me bajé de la bicicleta aún no era de noche; esa fué mi primera victoria en esta travesía.  Encontrándonos con varios amigos nos fundíamos en abrazos felicitándonos unos con otros, con sus familias, diciendo gracias por su apoyo, gracias por acompañarnos… ellos felicitandonos por lograrlo y nos calificaron hasta de valientes algunos.

UN FRIO RÉCORD NOS RECIBIÓ EN ESQUIPULAS

LLEGANDO AL FINAL

Llegando a Esquipulas, mi expresión muestra lo difícil que me fue soportar las bajas temperaturas combinado con el cansancio de terminar los 222 kilómetros.

Una vez don Rubén López llegó al Mirador y, llegada la noche, nos juntamos la mayoría, emprendimos el ingreso a Esquipulas donde nos recibieron con cohetillos… aunque algo faltó en la llegada.  El frío intenso era el común denominador, pero un tráfico excesivo de vehículos no nos permitió un ingreso cómodo como en otras ocasiones.  Al parecer alguien en la Municipalidad local no apoyó lo suficiente para esperarnos con la misma organización que encontré en 2013 y 2015, posiblemente porque hace poco hubo cambio de gobierno municipal, no se… algo sucedió.

Lo importante acá es que Dios nos permitió llegar con bien, sin caídas, sin mayores problemas a nuestra meta grande de inicio de año… nuestra Travesía Ciclista a Esquipulas.

En resúmen, logré llegar a Esquipulas con un tiempo de pedaleo de 9 horas con 40 minutos, esto me llevó 12 horas y media del día para lograrlo.

Ahora toca esperar la edición 45 de esta hermosa tradición que todos los ciclistas guatemaltecos esperamos.

VÉALO TODO EN VIDEO

Les comparto un video corto pero representativo de los momentos preciosos de una experiencia como la 44a. Travesía a Esquipulas.  Verán cuatro partes:  En la primera, de cuatro segundos, con suéter rojo de mangas largas durante el trayecto tempranero hacia Sanarate; luego me verán en el momento que termino la Cuesta del Ingeniero y finalmente, las dos últimas escenas -nuevamente abrigado con el suéter rojo- en pleno ascenso final hacia la Cumbre de Esquipulas.

 

LA BLANQUI A SU PRIMERA CARRERA “URBANA” 20 enero, 2016

Posted by ROBIN MARTINEZ in CICLOPERIODISMO, OTRAS COMPETENCIAS, PURA INSPIRACIÓN!!.
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LA INCLUSIÓN DE LA CATEGORÍA URBANA EN EL TOUR POR LA PAZ ME PERMITE COMPETIR CON LA BLANQUI… LA BICICLETA DE CICLOPERIODISMO

LA BLANQUI

EN LA CIUDAD soy Cicloperiodista, recorriendo las calles con la Blanqui y ahora correrá su primera competencia oficial en la categoría Urbano del Tour por la Paz 2016.

Realmente es una novedad que los ciclistas urbanos tengamos una oportunidad de competir en una carrera oficialmente, y es que la cuarta edición del Tour por la Paz que se correrá del 29 al 31 de enero incluye esta categoría y vamos a tomar el banderazo de salida pedaleando a la Blanqui, mi bicicleta con la que día a día recorro la ciudad de Guatemala reporteando para Cicloperiodismo.

Aunque la categoría Urbano del Tour por la Paz no correrá los dos días que lo harán las otras categorías Master en la ruta, correremos el circuito dominical en la Universidad de San Carlos y quienes salgan ganadores subirán a un podio oficial para recibir su premio.

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Con la Blanqui, como era antes, durante el Tour por la Paz 2013.

Si bien no es la primera vez que la Blanqui entra a una competencia, les puedo compartir que la usé curiosamente en la primera etapa del primer Tour por la Paz disputado en febrero de 2013, aunque no estaba equipada -o personalizada- como está actualmente y ya no la usé para la segunda etapa, pero ahora sí participará de manera oficial en el circuito universitario.

CORRERÉ EN DOS CATEGORÍAS

Este Tour será especial por dos cosas.  La primera por lo que les comenté de mi participación en la categoría Urbano y, la segunda, porque correré en la categoría Master B en la ruta que recorrerá la carretera a Taxisco el sábado 30 y luego el circuito de esta misma categoría el domingo en la Usac, de manera que ese domingo participaré dos veces.

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MI ATUENDO de Cicloperiodista será el que vista durante el circuito de la categoría Urbano del Tour 2016.

CON ATUENDO URBANO

Por tratarse de la categoría Urbano, usaré la Blanqui para competir, pero además lo haré vistiendo mi atuendo de periodista que uso para recorrer la ciudad.  Es decir, mi mayllot y casco amarillo-blanco que todos conocen y además pantalón y zapatos de cuero.

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CON LA VEQUI correré la categoría Master B

No habrá diferencia en mi atuendo urbano, pues de eso se trata… de competir como todo un Ciclista Urbano.

Luego de la participación en la categoría Urbano, tocará colocarme el uniforme de ruta para cuando llegue la hora del arranque a la categoría Master B en la que correremos más kilómetros y usando a la Vequi, mi bicicleta negra de competencia.

Lo importante es vivir el ciclismo.  Retarnos a nosotros mismos para alcanzar nuevas metas, y tener experiencias para compartirlas con las generaciones venideras.

En otras palabras… sembrar ciclismo para cosechar ciclismo.

KILOMETRADA AGENDA CICLISTA PARA INCIAR 2016 20 enero, 2016

Posted by ROBIN MARTINEZ in DOMINICALES MASTER, PURA INSPIRACIÓN!!.
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LOS COMPROMISOS CICLÍSTICOS DE LOS PRIMEROS MESES DE CADA AÑO SON LOS MÁS ESPERADOS, PERO POR MI CUENTA ESPERO APORTAR UNO MÁS

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MOTIVADÍSIMO. Así me siento para empezar las pedaleadas oficiales de 2016, por eso estoy preparándome desde noviembre del año pasado para rendir mejor en esta temporada y todo lo que se viene.

Si algo tiene de especial el año 2016 para mí en el ciclismo, es mucha acción y no es para menos si hay un calendario muy cargado de compromisos deportivos de enero hasta finales de marzo, sin tomar en cuenta el resto del año con la temporada de Asomaster que terminará nuevamente en diciembre.

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MOTIVADÍSIMO. Así me siento para empezar las pedaleadas oficiales de 2016, por eso estoy preparándome desde noviembre del año pasado para rendir mejor en esta temporada y todo lo que se viene.

Por ahora quiero compartirles el inicio de esta agenda ciclista, que es la razón de mi empeño en una preparación física para que el espectáculo sea mejor que de años anteriores… ustedes verán.

-Travesía Ciclista a Esquipulas: 23 de enero

– Tour por la Paz: 30 y 31 de enero

-Il Giro:  Pendiente de confirmar fecha (podría ser finales de febrero)

-Vuelta por la Vida: 5 y 6 de marzo

-Vuelta Máster a Guatemala: 17, 18, 19 y 20 de marzo

De marzo a diciembre responderé al llamado del calendario de competencias dominicales de Asomaster y competencias aún no calendarizadas por otros patrocinadores.

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ENTRENANDO con el grupo base para Esquipulas

TRAVESÍA A ESQUIPULAS

Desde enero de 1972 se realiza este recorrido de 222 kilómetros y ahora, en 2016, se realizará la 44ª. Edición de la tradicional pedaleada que bien convocaría a aproximadamente trescientos ciclistas.  En esta ocasión saldremos, como siempre ha sido, desde el Parque Central de la ciudad de Guatemala a las 5:30 horas del sábado 23 de enero.  Es mi tercera participación en la largada a Esquipulas.

TOUR POR LA PAZ

TOUR POR LA PAZLa primera competencia por etapas del año, y ahora se correrá por cuarta vez.  En sus primeras ediciones se corrió de dos etapas, pero ahora se ha agregado una más para el día 29 de enero para ciclistas Elite.

Los Master correremos los días 30 y 31, pero yo particularmente participaré en la categoría “Master B” de ruta ambas fechas y además en la categoría “Urbano” el día domingo 31 con el circuito en la USAC.

En su cuarta edición, el Tour por la Paz será dedicado a la memoria de nuestro amigo ciclista Juan Pablo Gularte que falleció el 12 de diciembre de 2015.

BICI MOTO

Durante Il Giro 2015

IL GIRO

Este evento nació en 2015 y ahora se correrá la segunda edición.  Aunque aún no se han hecho públicas las fechas, se me ha confirmado que sí habrá este año.

Durante mi participación en la primera edición de Il Giro sufrí bastante por ser el ciclista de mayor edad en mi grupo y seguramente las categorías para este año serán iguales… así no habrá cambios y podría ser nuevamente el más veterano en ese pelotón, pero como decimos en buen chapín “le haré gancho” y le haré frente a lo que me pongan.

VUELTA POR LA VIDA

El proyecto más grande en el que me veré involucrado este año.  Estamos organizando un gran movimiento para una causa social que incluirá a todos quienes pedaleamos y nos unirá en un movimiento para salvar vidas y me mantendrá pedaleando por más tiempo del que se imaginan.  Se espera… se sueña que lo que inicia en 2016 sea solo el inicio y quede institucionalizado para realizarlo cada año.

VUELTA MASTER A GUATEMALA

logo masterNuevamente participaré en la competencia por etapas más importante del año para los ciclistas master como lo es la Vuelta Master a Guatemala, el evento oficial de Asomaster, y nuevamente será de cuatro días.  El reto personal será mejorar mi posición alcanzada en la Vuelta 2015 cuando me ubiqué 11 de la clasificación general.

En octubre de 2015 había experimentado un estado físico muy bajo, cosa que emocionalmente me tenía mal… pero retomé la etapa de entrenamientos aprovechando la baja de actividades de prensa a finales de año (noviembre y diciembre) y logrando el auge de entrenamientos previos a la Travesía a Esquipulas, esto me permitió entrenar con grupos diferentes, terrenos variados y puedo compartirles que estoy a un 80% de mi mejor nivel alcanzado durante la Vuelta Master de 2015.

Me siento bien, pero voy por más.

DANIEL QUICIBAL VOLVIÓ DEL GRAN SUEÑO EUROPEO 10 septiembre, 2015

Posted by ROBIN MARTINEZ in CICLOPERIODISMO, PURA INSPIRACIÓN!!.
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DANIEL QUICIBAL, con el uniforme celeste del equipo Start, de Belgica, compitió por varios países de Europa, respondiendo orgulloso a cualquiera que le preguntaba... "Sí, soy de Guatemala!!".

DANIEL QUICIBAL, con el uniforme celeste del equipo Start, de Belgica, compitió por varios países de Europa, respondiendo orgulloso a cualquiera que le preguntaba… “Sí, soy de Guatemala!!”.

COMPETIR ENTRE LOS MEJORES CICLISTAS “PRO TOUR” DEL MUNDO ERA EL SUEÑO DE ESTE PATOJO QUE LLEVÓ A GUATEMALA POR TODA EUROPA CON EL “START” CONTINENTAL TEAM

"Competir en Europa me enseñó qué hacer y cómo hacerlo" dice emocionado Daniel Quicibal.

“Competir en Europa me enseñó qué hacer y cómo hacerlo” dice emocionado Daniel Quicibal.

Cicloperiodismo.   Hablar con Daniel Quicibal no evidencia que volvió después de tener roce con los mejores ciclistas del mundo.  Y es que vivió la experiencia de rodar en el mismo pelotón con Nairo Quintana y Alejandro Valverde, solo por mencionar a dos de una larga lista que nos menciona en esta entrevista.

No cualquier guatemalteco puede jactarse de decir “yo competí en Europa”, pero Daniel lo dice sin grandezas; con la misma sencillez que mostró cuando lo entrevisté antes de partir a España, así lo encontré, pero con más experiencia y con mucho que contar de este sueño ciclista hecho realidad.

Viajó específicamente para incorporarse al equipo continental Start y con ellos viajó para competir en países como Francia, China, Rusia y Belgica.
En esta interesante entrevista Daniel Quicibal nos compartirá todo acerca de sus emociones, experiencias y anécdotas vividas en Europa y de su futuro en el ciclismo.

VEALO TODO EN VIDEO

Daniel Quicibal ha vuelto a Guatemala, a comer los frijoles que tanto extrañó, pero me permitió un tiempo para una entrevista tras seis meses en Europa compitiendo en la planilla del equipo continental Start de Belgica.  De todos los grandes ciclistas que conoció, acá nos comenta a quién de ellos le faltó conocer.

VIDA NORMAL CON DIABETES… EN BICICLETA 3 agosto, 2015

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JULIO FLORES promueve en Guatemala la primera comunidad "Ciclista Diabético" por redes sociales, motivando a quienes padecen esta enfermedad a subirse a una bicicleta y llevar una vida normal... porque sí se puede. Fotografías: Robin Martínez.

JULIO FLORES promueve en Guatemala la primera comunidad “Ciclista Diabético” por redes sociales, motivando a quienes padecen esta enfermedad a subirse a una bicicleta y llevar una vida normal… porque sí se puede.
Fotografías: Robin Martínez.

HAY MUCHAS PERSONAS QUE TRAS EL DIAGNÓSTICO DE DIABETES VEN LA VIDA EN BLANCO Y NEGRO, PERO JULIO FLORES VIÓ LA OPORTUNIDAD PARA VOLVER A PEDALEAR Y LLEVAR UNA VIDA NORMAL

Su rutina diaria en bicicleta no se ha visto limitada por ser diabético.

Su rutina diaria en bicicleta no se ha visto limitada por ser diabético.

Cicloperiodismo.  Julio Flores, un Ciclista Urbano de la ciudad de Guatemala, padece Diabetes y vivió lo que cualquier persona en su lugar sentiría tras la noticia de ser portador de una enfermedad que se entiende limita algunos aspectos de la vida.  Algunos incluso llegan a la depresión.
En esta entrevista Julio no solo nos comenta cómo ha llevado una vida normal desde el día del diagnóstico y de cómo la bicicleta ha sido importante para esta nueva fase de su vida, sino de la oportunidad que ha encontrado para iniciar la comunidad “Diabético Ciclista” en Facebook para demostrar que la vida tiene otros colores y así motivar a quienes aún no lo han visto de esa manera.

VÉALO TODO EN VIDEO

Entrevista exclusiva con Julio Flores, un ejemplar Ciclista Urbano  que encontró la fórmula para no cambiar su estilo de vida… padeciendo diabetes.

MI PRIMERA VEZ A COBÁN 26 mayo, 2015

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En el primer tramo de la ruta a Cobán, vamos en grupo antes de la interminable montaña hata "La Cumbre". Foto: Guateventos

En el primer tramo de la ruta a Cobán, vamos en grupo antes de la interminable montaña hata “La Cumbre”.
Foto: Guateventos

EN MAYO DE 2015, Y CON 46 AÑOS DE EDAD, VIVÍ POR PRIMERA VEZ LA EXPERIENCIA DE PEDALEAR LOS 126 KILÓMETROS A COBÁN DESDE EL RANCHO

Cuando empezamos la faena con los ciclistas del colectivo Zombie Crew, ya subiendo los primeros kilómetros. Foto: Guateventos

Cuando empezamos la faena con los ciclistas del colectivo Zombie Crew, ya subiendo los primeros kilómetros.
Foto: Guateventos

Casi todos mis amigos ciclistas han hecho este recorrido.  Estar en reuniones de ciclistas donde comentaban sus experiencias en esa carretera, me dejaba fuera de toda posibilidad de participar compartiendo experiencias y cómo no… habían aprovechado sus oportunidades para recorrer este tramo del país como una más de las tradicionales travesías ciclistas en Guatemala.

Solo sabía que son 126 kilómetros desde El Rancho a Cobán y escuchaba los rumores de la monumental subida de casi cuarenta kilómetros en uno de los tramos, pero no tenía la mínima idea de lo que era estar allí montado en mi bicicleta.  Fué hasta el sabado 23 de mayo de 2015 cuando la oportunidad llegó para mí y allá voy con mis amigos de Eurobikes, todos ellos bien entrenaditos.

Salimos a las 7:30 de la mañana con un paso tranquilo; yo personalmente tenía mi estrategia para completar los 126 kilómetros… en la costa he recorrido cantidades similares, pero el problema no era el kilometraje; para mí el reto mayor era pedalear en una carretera que nunca había recorrido en bicicleta y desconocer el tipo de montaña que afrontaría… regularmente uno conoce la inclinación de la carretera, el clima, las curvas y las mismas fuerzas de uno en las piernas para llegar al último kilómetro.

Una experiencia para volverla a vivir.

Una experiencia para volverla a vivir.

Avanzamos desde El Rancho, en el kilómetro 85, un terreno plano que pareciera una cita tranquila… pero al llegar al kilómetro 96 el terreno se empieza a levantar poco a poco.  Desde allí, no se deja de subir sino hasta llegar a “La Cumbre” lugar donde un poco antes está el desvío hacia Salamá… luego de pasar neblina y ver a un lado de la carretera como cambia poco a poco el paisaje, cada vez lo ves más desde arriba y sin sentirlo.  Llegar al kilómetro 132, después de subir 36 kilómetros de una cuesta con inclinaciones barbaras, es un reto superado… parcialmente.

Después de ese punto, sí se desarrolla uno mejor con pequeños planos, repechos y clima más fresco, pero la llegada a Cobán está anunciada por una cuesta de 5 a 7 kilómetros, más la lluvia de la que casi nadie se salva en la carretera.

Todos en el camino sabían de esto más que yo.  A cuantos les preguntaba del recorrido, todos me respondían como expertos del lugar.  Ahora sí tengo mis primeras anécdotas para compartir con mis amigos y para saber a qué me enfrentaré cuando viva mi segunda experiencia a Cobán en mayo de 2016.

Llegué a Cobán.  Cansado pero felíz de lograr este nuevo reto que espero repetir en 2016. Foto: Guateventos

Llegué a Cobán. Cansado pero felíz de lograr este nuevo reto que espero repetir en 2016.
Foto: Guateventos

Les comparto el siguiente video que grabé por partes en el recorrido hasta llegar a La Cumbre.  No tengo de la llegada a Cobán, porque lamentablemente la lluvia me imposibilitó para sacar la cámara, pero créanme que la experiencia fué maravillosa.  Finalmente pedaleé durante 6 horas y 40 minutos para los 126 kilómetros y casi cincuenta kilómetros de escalada hasta la tierra de los que “solo comen y se van…”

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ROBIN MARTINEZ

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