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QUE BIEN SE SIENTE GANAR…!! 11 agosto, 2015

Posted by ROBIN MARTINEZ in DOMINICALES MASTER.
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LA CARRERA DEL 9 DE AGOSTO DE ASOMASTER, FUÉ PRÁCTICAMENTE LA ÚLTIMA DOMINICAL OFICIAL DE LA TEMPORADA 2015 Y DIOS ME PERMITIÓ PONERLE MI FIRMA AL CÍRCULO ORO

LLEGANDO A LA META en Sarita, como primero de mi Círculo en la dominical del 9 de agosto 2015.  Foto: Asomaster

LLEGANDO A LA META en Sarita, como primero de mi Círculo en la dominical del 9 de agosto 2015. Foto: Asomaster

De nuevo esa sensación positiva la tuve desde temprano de ese domingo 9 de agosto, dispuesto a vivirme una nueva competencia de ciclismo de la Liga, una más para -sobre todo- compartir con los amigos.  Una vez ya instalados en Escuintla, la respectiva inscripción de corredores y luego la indicación de Efraín Ortigoza para la salida en falso hacia el punto de partida oficial para enfilarnos por la carretera a Taxisco, anunciando la meta en Sarita.

Cuando llegamos al punto de partida, me dí cuenta que mi llanta delantera iba pinchada y conté con el apoyo de Mayra Vides (mi madrina de Asomaster) quien me prestó su aro delantero.  Lo curioso de esto es que cuando lo estaba colocando en mi bicicleta me dijo “con este aro va a ganar Robin”.  Vean ustedes como es de poderosa la palabra declarada con fe.  Yo sé que Mayra no estaba adivinando, pero sí era un deseo en su corazón por el cariño que me tiene y así lo deseó para mí en esta nueva jornada.

Dentro del pelotón de los Oros, Especiales y Platinos, en el recorrido de ida al kilómetro 87 de la ruta a Taxisco. Foto: Asomaster

Dentro del pelotón de los Oros, Especiales y Platinos, en el recorrido de ida al kilómetro 87 de la ruta a Taxisco.
Foto: Asomaster

Salieron primero los más patojos, en el pelotón que incluía a los círculos Blanco, Azul y Elites.  Tres minutos después arrancó el pelotón de los Oro, Especial y Platino, allá iba yo con una espinita positiva para recorrer la ruta a Taxisco que tantas experiencias buenas y malas me ha dado en estos años de vuelta en el ciclismo.

El pelotón se movió a un ritmo regular en todo el camino de ida hasta el kilómetro 87; algunos ataques e intentos de fuga, todo mundo conociéndose unos con otros… algunos que proponían con ataques para “romper piernas” y otros más estratégicos viendo el trabajo de otros, yo tratando igual de ver cómo trabajaban los demás para saber qué hacer y medir mis posibilidades de llegar con el pelotón, por lo menos, al repecho de la báscula ya de regreso a Escuintla.

Entre quienes ví más inquietos en la ida fué a Mario Soto (Especial), Luisa Cuevas (Especial) y Hoffman Castillo (Oro).  Ellos eran mi punto de referencia, pues de ellos tres solamente conocía a Soto y Castillo, pero a Luisa Cuevas no tenía el gusto de conocerla hasta esa mañana, pero si hay algo que se le nota hasta con su forma de ser son sus cualidades en la bicicleta.  De hecho, desde que la ví en el tiempo previo a la inscripción y conversando con otros ciclistas, era que ella no iba para pasear.

QUIERO AGRADECER a quienes han confiado en mí en este largo proceso, patrocinadores como Quici y Coequipier, y especialmente a don Hugo Polanco, gran apoyo en cada entreno y la parte final de la temporada desde la Vuelta Master 2015.

QUIERO AGRADECER a quienes han confiado en mí en este largo proceso, patrocinadores como Quici y Coequipier, y especialmente a don Hugo Polanco, gran apoyo en cada entreno y la parte final de la temporada desde la Vuelta Master 2015.

El pelotón llegó compacto al punto de retorno.  De allí casi en los primeros kilómetros, el ritmo del pedaleo subió de nivel y los ataques empezaron.

Yo solo pensaba que estaba muy lejos de Escuintla como para perder mi posición en el grupo y tenía que concentrarme mucho para soportar el paso.  Pensaba que si me quedaba, que fuera lo más cerca posible a Escuintla y que la diferencia fuera lo más corta que pudiera lograr.

Realmente sentía las piernas al 100%, trabajé mucho psicológicamente desde un día antes y me motivé mucho pensando en hacer una bonita carrera y “faltarle el respeto” (deportivamente hablando) a alguien y las únicas posibilidades en el grupo (respetando a todos los ciclistas) era a Mario Soto, a quien siempre he considerado un hombre fuerte en todo terreno, principalmente en terreno plano.  He competido varias veces tratando de mantenerme a su rueda en otras ocasiones, pero siempre me dejó tirado en terrenos planos; de hecho nunca tuve la oportunidad de llegar a una cuesta junto a el, así que por eso era una marca a no dejar ir en caso de intentar fuga.

En ese camino de vuelta a Escuintla, me tocó caer a punta del grupo por un buen tramo; nadie quiso pasar al frente, me tuvieron mucho tiempo trabajando y marcando el ritmo e hice todo lo posible para pasarme al centro del grupo un rato pero nadie me permitió y opté por solamente marcar ritmo sin forzar mi paso para no fundirme tan lejos de la meta, tomando en cuenta también que debíamos subir seis kilómetros hasta terminar en Sarita.

LLEGARON LOS ATAQUES MÁS FUERTES

Logré por fín incorporarme un poco al grupo y allí eran Jorge Tobar, Luisa Cuevas, y varios ciclistas del círculo Platino quienes se combinaron por momentos en la punta del pelotón.  No sabía quiénes serían los primeros en atacar de nuevo; realmente todos tienen mejores condiciones que yo en terreno plano y por esa razón no quería gastar fuerzas allí, pero tampoco quería soltar el primer tercio del grupo por aquello de una fuga o peligro de caída.

Uno de los primeros en pegar el arrancón fué precisamente Mario Soto quien salía por un lado del grupo; verlo parado en los pedales y oír sus llantas zumbar sobre el asfalto realmente le recuerda a cualquiera por qué hay que respetar a un ciclista como él.  Ese sonido de su bicicleta es característico de aquel cuya fuerza se mantiene por muchos metros hasta fundir a cualquiera y ser capaz de mantener una fuga por muchos kilómetros y allí estaba el riesgo en dejarlo ir solo.  Dispuse arriesgarme entonces y salí a su rueda, un poco asustado, pero logré mantenerme allí y de nuevo vamos al grupo.

Unos minutos después, estando él en punta del grupo, se volvió a parar sobre los pedales y quiso buscar nuevamente una fuga.  Tras Mario Soto salimos entonces junto a Hoffman, salió también Luisa Cuevas y por allí ví a gente como Ubaldo Alvarez, Hugo Polanco, Jorge Tobar, Ancer Cristal, Juan José Ortíz, solo por mencionarle algunos nombres.

Yo mismo me soprendí de ver que le soporté los arranques a Soto.  Pensé que había sido una imprudencia mía haberlo hecho, pero para mi sorpresa no me sentí gastado ni cansado tras esas persecuciones que tocó manenter para no dejar ir a Mario Soto, porque el estaba en su terreno.

Así estuvimos hasta llegar a la báscula.  Pensar en el repecho que siempre desarma al pelotón, me tenía muy nervioso, pero tocaba “hacerle gancho”.  Traté de colocarme en el primer tercio del pelotón para que, cuando me empezaran a rebasar, mi posición no fuera tan atrasada como siempre me había sucedido.

No se trata de ser pesimista, sino de estar consciente de los antecedentes de uno mismo y nunca había salido de ese punto precisamente con el pelotón en estos años recientes.  Realmente desde allí solo una vez salí con el pelotón, y fué en la Vuelta Master de 2013 pero el sueño me duró solo al inicio de la cuesta a Sarita y me quedé.

Mi sorpresa fué que, subiendo entre los primeros cuatro del pelotón completo, Hoffman Castillo salió primero del repecho, a su rueda iba yo y tras de mí no sé quien pedaleaba.  Creo que nos separamos un buen trecho Hoffman y yo… venía muy emocionado como para fijarme en caras o nombres, solo venía concentrando emociones y fuerzas para seguir allí, pedaleando en segundo lugar de todos buscando un plan que siempre se ha sentido eterno para pasar frente a Súper 24 y hacia la autopista Palín-Escuintla para enfilarnos a la meta.

CUATRO BUSCANDO LA META

NOS DEJÓ

NOS DEJÓ “TIRADOS” con el ritmo que puso Luisa Cuevas subiendo a Sarita. Aquí la vemos cruzando la meta en primer lugar.
Por allá, al fondo, vengo 50 segundos detrás de ella.
Foto: Asomaster

Poco a poco pude ver más gente con nosotros.  Formamos un grupito puntero con Hoffman Castillo, Mario Soto, Luisa Cuevas y creo que un ciclista más (perdón por no recordar quién era) pero de allí el pelotón se había quedado una buena cantidad de metros atrás, como para saber que -de los cinco que íbamos pasando frente a las ventas de frutas- yo me aseguraba un quinto lugar a menos que el pelotón me alcanzara si las fuerzas me abandonaban las piernas.

En el primer kilómetro de la subida a Sarita, Hoffman sufrió de calambres y se vió obligado a bajar el paso, pero íbamos juntos ya solo quedábamos cuatro ciclistas: Luisa Cuevas, Mario Soto, Hoffman y yo.  En esa parte ví que Luisa se puso en punta de carrera; Soto se colocó a su rueda y luego yo, manteniendo un ritmo superior a los 28 kilómetros por hora, porque el calor sofocante de ese día nos mermaba las fuerzas a cada kilómetro, a cada pedalazo sin tomar en cuenta que nos faltaban ya cinco kilómetros para subir hasta la meta.

Definitivamente esos últimos kilómetros fueron escenario para que Luisa Cuevas demostrara sus cualidades para subir; no por gusto supo mantenerse en el pelotón y guardar sus fuerzas para ese punto de la competencia precisamente -y se vale- pero me admiré cómo una dama soportó no solo los arrancones de Soto en el recorrido de vuelta, sino que además mostraba sus cualidades de escaladora en una subida media como la de Sarita.  Una vez marcó los primeros cinco metros de ventaja sobre Mario Soto y yo… no la pudimos alcanzar; se aseguró poco apoco llegar en primer lugar del pelotón a la meta, porque unos metros atrás de ella Mario y yo teníamos -por primera vez- un encuentro personal camino a la meta y precisamente en un terreno que Mario Soto domina a la perfección, pero que a mí en lo personal me gusta encontrar:  la montaña.

Tengo que reconocer que subir tratando de soportarle el paso a Mario Soto no es de todos los días; realmente lo respeto y recordé lo que una noche antes me había dicho a mí mismo: “quiero faltarle el respeto a alguien en esa carrera” y me dí cuenta que era a él con quien tenía esa oportunidad y tendría que trabajar duro y vivir lo duro de esforzarme para lograrlo.

Cansado después de la carrera, hidratándome en el punto de meta. Foto: Asomaster

Cansado después de la carrera, hidratándome en el punto de meta.
Foto: Asomaster

Marqué un ritmo a como pude y poco apoco lo rebasé por la derecha, apreté el paso con un 52/21 y noté que se mantuvo a mi rueda por aproximadamente un kilómetro más.  Cuando faltaba talvéz un kilómetro para la meta, ví por debajo de mi brazo y no veía la sombra de Mario detrás mío; volteé a ver y lo ví como a cincuenta metros atrás, pero no era momento de atererme.  Tenía que seguir trabajando, sufriendo y pujando sin parar y hasta cruzar la meta si quería tener el derecho a decir “superé a Mario Soto”, porque sabía también que él es capaz de reponerse, alcanzarme y dejarme atrás nuevamente.

Gracias a Dios llegué a la meta cincuenta segundos después que Luisa Cuevas.  Ella registró 1 hora 59 minutos 01 segundo; yo cronometré 1:59:51 y Mario Soto 2:00:18  Hoffman Castillo hizo cuarto lugar de la general de nuestro pelotón, con un tiempo de 2:01:18

Finalmente, ese segundo lugar del pelotón de los tres círculos me permitió ser primer lugar del Círculo Oro, segundo fué Hoffman y tercero Edwin Valdéz con 2:01:26

Una oportunidad que pude aprovechar, sí.  Pero mi respeto para todos los ciclistas sigue intacto; esto no me hace mejor que nadie, solamente pude vivir un buen momento que me encantaría volver a vivir y créanme que haré todo lo posible porque así sea, porque faltarle el respeto (deportivamente hablando) a gente importante en la Liga es grandioso.  De verdad que… QUE BIEN SE SIENTE GANAR!!

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Comentarios»

1. krosales15 - 11 agosto, 2015

Me alegra ver esa motivación, espero sigas con ese animo muchos años mas para cosechar no solo triunfos, sino felicidades tambien


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