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AMO ESCALAR…!!! 29 julio, 2013

Posted by ROBIN MARTINEZ in DOMINICALES MASTER.
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EN LA DOMINICAL DE AYER, 28 DE JULIO, NO GANÉ EL PRIMER LUGAR, PERO SÍ VIVÍ UNA GRAN EXPERIENCIA SUBIENDO LOS 11 KILÓMETROS DE “EL CHILERO” ASÍ COMO DEBE SER… EMOCIONANTE!!

EL GRUPO COMPACTO aún con todos los ciclistas, durante la primera vuelta del cirucito antes de iniciar la subida de El Chilero.  Aquí encabeza Charles Venutolo, yo vengo atrás de él.

EL GRUPO COMPACTO aún con todos los ciclistas, durante la primera vuelta del cirucito antes de iniciar la subida de El Chilero. Aquí encabeza Charles Venutolo, yo vengo atrás de él.

No puedo empezar esta nota sin hacer una confesión:  En la competencia anterior, corrida el domingo 7 de julio, un pequeño desajuste mecánico en la bicicleta comprometió mi rendimiento y me provocó un desgaste excesivo del que no pude recuperarme en toda la semana.

Sin mi uniforme habitual, esta vez vestí el uniforme de "Hospital Jesús de los Milagros" que me apoyó para la Vuelta Master 2013.

Sin mi uniforme habitual, esta vez vestí el uniforme de “Hospital Jesús de los Milagros” que me apoyó para la Vuelta Master 2013.

Realmente un cansancio enorme me invadió las piernas, que durante mis coberturas de prensa, con lo cortas que son en la ciudad, me hacían sentir que por ratos las piernas simplemente se me desconectaban y las fuerzas se perdían.

Tomé la decisión de competir el domingo 14 en carretera a El Salvador, pero con mucho temor de pasar un mal momento con este problema.  Motivado sí, pero por la pasión que el ciclismo despierta en todos nosotros y por lo que me gusta competir, así que antes de tomar la salida hice una oración a mi Padre en el cielo y le pedí las fuerzas para terminar la carrera, pedí por la seguridad de todos y que no hubiera un solo percance en el camino… y así arrancamos para contarles de lo que sucedió sobre el asfalto hasta llegar a la meta frente a Casa de Dios.

UN PELOTÓN PEQUEÑO, PERO PICOSO

Diez y siete ciclistas acudimos a la convocatoria de Asomaster.  Es una buena oportunidad de aclarar que no importa no lograr un grupo grande, sino correr al lado de quienes no ven impedimento en el clima, el terreno o aspectos que desunen a los ciclistas, pero estaba viendo allí a gente como Erick Hernández, Charles Venutolo, Mauricio Pontaza, Oswaldo Chacón y otros ciclistas de otros círculos que se disputan muy bien en terreno montañoso y esta dominical sí que tenía un bonito final con once kilómetros de escalada por la cuesta de El Chilero.

RETORNO DE LA PRIMERA VUELTA en "Las Piñas" donde todo el grupo se mantenía sin fugados, ni rezagados.

RETORNO DE LA PRIMERA VUELTA en “Las Piñas” donde todo el grupo se mantenía sin fugados, ni rezagados.

Iniciamos el circuito corto de 2 vueltas, diez kilómetros por vuelta para luego subir a la meta ubicada frente a Casa de Dios, en el km. 22 de la carretera.  La primera vuelta hacia Las Piñas mantuvo al pelotón compacto, a un ritmo muy aceptable.  Sin fugados y sin rezagados.

Iniciando la segunda vuelta, el ritmo fué más intenso.  Me ubiqué en la primera parte de pelotón para no arriesgar posiciones en caso el grupo se partiera, o por si algún ciclista buscaba fugarse, y con la mente puesta en llegar con ellos al pie de la cuesta, donde todo se pondría más interesante.

Llegando al retorno de Las Piñas, ya en la segunda vuelta, logramos avanzar compactos por aproximadamente un kilómetro.  Allí, Beat Brunschwiler, del círculo Oro, pegó un arrancón buscando la delantera, y tratándose de un corredor de mi mismo círculo, dispuse ir detrás de él.

TRAS LOS FUGADOS.  Aquí voy detrás de Rodrigo Morales (uniforme rojo) al frente y Carlos Rosales atras, con maylot naranja y blanco.  Nos acompaña el hijo de Oswaldo Chacón,  que acompañó la carrera en parte del recorrido.

TRAS LOS FUGADOS. Aquí voy detrás de Rodrigo Morales (uniforme rojo) al frente y Carlos Rosales atras, con maylot naranja y blanco. Nos acompaña el hijo de Oswaldo Chacón, que acompañó la carrera en parte del recorrido.

A mi rueda se vinieron Carlos Rosales (Especial), Charles Venutolo (Blanco) y Mauricio Pontaza (Promocional) con un paso fuertísimo que intenté igualar, pero me dí cuenta que si avanzaba un kilómetro más con ellos, mis fuerzas para la subida serían menos y opté por seguir a mi ritmo, pero apretando el paso.

Así ví cómo Venutolo, Brunschwiler y Pontaza se alejaban poco a poco, quedándonos el resto de ciclistas que formamos, a partir de allí, el que la afición conoce como el pelotón perseguidor.

Sin voltear hacia atrás, solo pude notar el acompañamiento de Oswaldo Chacón (Platino), Carlos Rosales (Especial), Rodrigo Morales (Blanco) y Julio Morris (Novatos) con quienes llegamos al inicio de la escalada, pero con los fugados aún a la vista.

SUBIENDO EN LA CUESTA DE “EL CHILERO

En los primeros dos kilómetros de la cuesta de El Chilero, fué Rodrigo Morales quien encabezaba el pelotón; yo, a su rueda, empecé a marcar el paso y logré un ritmo de pedaleo, muy parejo y redondo, que me hizo sentir muy cómo y sin forzarme.  Fué un trabajo que duró por aproximadamente diez minutos hasta llegar a la gasolinera PDV que está en el kilómetro 33 justo en la cuesta.

Pasando frente a la gasolinera,  Morales se hizo al lado izquierdo del grupo, dejándome adelante del grupito y tuve la oportunidad de soportar al ritmo de allí en adelante.  Puedo decir que, gracias a Dios, desde el kilómetro 33 de carretera, no solté la punta del grupo hasta la meta.

En ese momento ya eramos cuatro los gruperos Chacón, Morales y Rosales.  Volteaba a ver por momentos y veía gente que conozco bien en este terreno y mi posición era más de cautela que de ataque; sabía que cualquiera de ellos podía dar una sorpresa y dejarme en el arranque, pero sabía también que manteniendo un paso como el que llevaba, atacar en esas condiciones era desgastarse ellos también y sé que no querrían arriesgar lo que hasta allí habrían logrado.

Creo que el ritmo fuerte y parejo en la subida fué lo que me ayudó a no dejar el frente del pequeño grupo.

Seis kilómetros más arriba, Chacón ya no venía con nosotros; Rosales estaba atrasito del grupo y Morales venía pegado a mi rueda.  La ventaja que por ratos le sacaba era de dos a tres metros, pero luego volvía a toparme… luego la ventaja volvía a notarse.  Esto me dió la idea que estaba trabajando fuertemente para soportar mi ritmo y sabía entonces que no faltaría mucho para dejarlo antes de llegar al cruce a Santa Elena Barillas.

He aprendido que, aunque las cosas parezcan ya estar a mi favor, no hay que cantar victoria antes de tiempo; hay que ser humilde hasta en mi propio pensamiento y mantenerme trabajando en lo mío para que pueda cosechar al final, así que me esmeré en no bajar mi paso y logré mantenerme así, durante los once kilómetros de la montaña, a una velocidad promedio que no bajaba de los 17 kilómetros por hora.

UNO A UNO nos mantuvimos con Rodrigo Morales por casi la mitad de la subida de El Chilero.

UNO A UNO nos mantuvimos con Rodrigo Morales por casi la mitad de la subida de El Chilero.

Faltando tres kilómetros para el cruce a Santa Elena Barillas, dispuse ya no voltear a ver, para no perder la concentración de mi carrera.  Sabía que los fugados ya eran cosa imposible para mí, pero sí podía hacer algo muy interesante en la posición que ocupaba en la carrera. Siendo tres los fugados (aunque de diferentes círculos) yo disputaba la cuarta posición de la competencia, así que como dicen… “a trabajar se ha dicho” y mantuve la mirada solo al frente, sabiendo que desde el cruce de Santa Elena, ya solo faltaban tres kilómetros para la meta.

Nueve minutos después, llegué a la pasarela de Santa Elena, en el kilómetro 25 de carretera; allí era mi punto de referencia y, al voltear a ver hacia atrás, Rodrigo Morales ya no venía a mi rueda… ya no lo miraba asomar aún en la curva a unos trescientos metros atrás, así que ya con la cuesta menos inclinada de allí a la meta (pero inclinada de todas formas) bajé un paso en el piñón, cosa que me permitió subir de los 17 a los 24 kilómetros por hora durante un tramo de aproximadamente kilómetro y medio.

Así llegué a la meta frente a Casa de Dios, con una ventaja de poco más de dos minutos sobre Rodrigo Morales, que finalmente fué topado por Carlos Rosales, llegando juntos a la meta, y el mismo tiempo de competencia.

En relación a los fugados, hay que admitir que son corredores fuera de serie.  Venutolo, con una Vuelta a Guatemala en su haber; Pontaza, como corredor fuerte del círculo Promocional y, Beat Brunschwiler del círculo Oro pero de alto poder, con quienes me hubiera gustado muchísimo llegar al pie de la cuesta para tratar de subir a su ritmo… pero en otra ocasión será.

Y MIS MIEDOS…?

Los dejé atrás.  Mientras más kilómetros avanzaba subiendo El Chilero, más confianza lograba; eso sí… en los primeros tres kilómetros de montaña me puse a orar mientras pedaleaba.  Le pedí a Dios que permitiera subir bien, que se glorificara en mí y me diera la oportunidad de levantar nuevamente mi mano al cielo para agradecerle llegar a una meta más.

MI TIEMPO DE CARRERA

Logré un segundo lugar del círculo Oro, con un tiempo de 1 hora 28 minutos y 21 segundos para los 33.7 kilómetros recorridos.  Todo esto a una velocidad promedio de 22.7 kilómetros por hora y una máxima en el descenso de 63.3 kms/hora.

TIEMPOS OFICIALES del círculo Oro.  Aquí es donde logré el segundo lugar, pero de la general fuí el cuarto mejor tiempo.

TIEMPOS OFICIALES del círculo Oro. Aquí es donde logré el segundo lugar, pero de la general fuí el cuarto mejor tiempo.

El ganador, de mi círculo, Beat Brunschwiler cronometró 1:17:53, mientras que Charles Venutolo, ganador de la general de la carrera, hizo 1:14:03.

Hoy no gané… pero que bien me siento!!

Quiero dejar claro esto:  Nada puedo hacer si no tengo confianza en mí mismo… pero si antes no pongo la carrera en manos de Dios y declarar que El tiene el control de todo.  De la carrera, de mis piernas y de mi espacio, pero con el libre albedrío que me dió, el control de mi decisión de pedalear más fuerte, de la decisión de no bajarme de la bicicleta… de no darme por vencido… de arrebatar mi lugar ante el miedo… eso ya corre por cuenta mía… Dios no lo hará por mí.

El me respaldó en la decisión que tomé para subir con ritmo y fuerza y así fué… me acompañó hasta la meta.  Yo solo le dí la gloria a El al llegar.

Un cuarto lugar en la general de esta dominical, con un segundo lugar en la clasificación del círculo Oro… pero venciendo mi temor de toda una semana… realmente esta carrera la viví con sabor a victoria.

Soy un ganador!!!

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Comentarios»

1. Al Duarte - 30 julio, 2013

Chula carrera! La encaro con madurez y obtuvo bendicione. Felicitaciones!!


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