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UN RETO ENTRE EL PLAN Y LA ESCALADA, QUE ME TOCÓ GANAR 20 mayo, 2013

Posted by ROBIN MARTINEZ in DOMINICALES MASTER.
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ENTRE PURAS ESTRELLAS me tocó estar en la primera vuelta del circuito del 19 de mayo.  Aquí voy detrás de Ricardo Morales, a mi rueda viene Andrea de Silvestris, Rodrigo Goicolea y Yeto Goicolea, en una escena que difícilmente podría repetir... así que hice lo mejor que pude entre ellos.  Fotos:  Stuardo Martínez.

ENTRE PURAS ESTRELLAS me tocó estar en la primera vuelta del circuito del 19 de mayo. Aquí voy detrás de Ricardo Morales, a mi rueda viene Andrea de Silvestris, Rodrigo Goicolea y Yeto Goicolea, en una escena que difícilmente podría repetir… así que hice lo mejor que pude entre ellos. Fotos: Stuardo Martínez.

FUERZAS FALTARON PARA HACER LAS COSAS MEJOR.  PERO NO ME QUEJO… DIOS ME HIZO PEDALEAR MÁS RÁPIDO HASTA LA META… Y A ÉL SEA LA GLORIA POR ESTO

LISTO para la salida de esta dominical, siempre optimista por lo que venga... pura bendición!!

LISTO para la salida de esta dominical, siempre optimista por lo que venga… pura bendición!!

No le hace que el pelotón fuera pequeño otra vez, los que llegamos lo hicimos para disfrutarnos esta nueva dominical.

El detalle fué que nos tocó medir fuerzas contra varios estelares Elite que nos honraron con su participación y tratamos de darles la bienvenida soportándoles el paso lo más posible.

Me refiero a los hermanos Yeto y Rodrigo Goicolea, Andrea de Silvestris y Ricardo Morales, amigos nuestros que han participado en Vueltas a Guatemala y la primera edición de la Vuelta Maya.

La oportunidad de arrancar junto a ellos en el mismo grupo y pedalear a su rueda, es una experiencia que -si aguanta uno un rato- es de guardar recuerdos.  Son muy buenos ciclistas y de otro nivel.

Esta dominical consistió en un circuito corto entre la gasolinera Scott, ubicada en el kilómetro 36 de carretera a El Salvador y “Las Piñas” en el kilómetro 41.  Los amigos de los círculos Especial, Platino y Novatos hicieron su carrera con tres vueltas, los Oros lo hicimos con cuatro vueltas y los Promocionales dieron cinco vueltas.  Todos buscamos la meta en el kilómetro 33, subiendo tres kilómetros en la cuesta de El Chilero hacia la gasolinera PDV.

TRATANDO de mantener mi paso, adelante de Andrea de Silvestris en la primera vuelta del circuito.

TRATANDO de mantener mi paso, adelante de Andrea de Silvestris en la primera vuelta del circuito.

Cuando salió nuestro grupo, el paso de los promocionales fué de película.  Durísimo y apretado para mantenernos a la rueda de los “ases”, los únicos ciclistas del círculo Oro eramos Erick Hernández y yo.

Atrás del grupo iba Erick Hernández, con quien tendríamos una jornada interesante a partir de la segunda vuelta.

Atrás del grupo iba Erick Hernández, con quien tendríamos una jornada interesante a partir de la segunda vuelta.

En la primera vuelta el grupo se mantuvo compacto, pero faltando un kilómetro para terminar la primera circunvalación, mi paso no fué suficiente para soportar el ritmo del grupito puntero y opté por bajar la guardia y mantenerme a mi propio paso.  No me quedó otra que verlos alejarse poco a poco y pude notar que Erick Hernández iba a la cola del grupo.

Hernández soportó un poco más que yo, talvéz  hasta el retorno de la gasolinera Scott al cierre de la primera vuelta.  Tuvo la gran ventaja que desde ese punto, el terreno le favorecía por ser mayormente descenso y un poco de plan… su especialidad.  A mí, me quedaba esperar el retorno del 41 para probar suerte con la poca subida en el camino de vuelta y, efectivamente, recortaba distancias.

Así nos mantuvimos por la segunda vuelta, porque buscando la tercera circunvalación, logré alcanzar a Erick Hernández faltando casi un kilómetro para la gasolinera Scott y lo rebasé.  Tratando de reponerme del esfuerzo que hice para reducir la ventaja de aproximadamente trescientos metros que me llevaba, simplemente pasó por mi izquierda y, sin piedad, usó lo mejor de sus facultades de velocista para dejarme atrás sin ningún problema.

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Erick Hernández.

Erick Hernández.

Casi tuve que resignarme y verlo irse a toda prisa y yo tratando de hacer que la ventaja no fuera tan marcada, no podía dejar de pedalear.  Llegó a tener tanta ventaja sobre mí, que casi llegué a estar un kilómetro detrás de él.

Siempre he dicho que el ciclismo es para masoquistas.  Esto lo puse a prueba en esta carrera, porque todo estaba en contra mío… las posibilidades de alcanzarlo, cuando casi lo perdía de vista, eran prácticamente nulas.

Pude verlo luego de pasar el retorno del kilómetro 41, con un paso durísimo en el plan.  Considero que me faltaban unos quinientos metros para llegar al retorno y empezar el camino a la vuelta ya en la cuarta circunvalación del circuito.

EN BUEN MOMENTO APARECIÓ LA MONTAÑA

Muy concentrado en el camino, comencé a apretar el paso en el terreno ya inclinado; una cuesta de mediana intensidad como la de esta parte de la carretera, me permitía todavía subir con una relación de 52/23-21, porque más adelante tendría que bajar a 42 si no quería fundirme.

Era la última oportunidad para reducir la ventaja que Erick me llevaba y solo dependía de pedirle a Dios las fuerzas necesarias para alcanzarlo.  Eramos solo él y yo.

A él le quedaban solamente tres kilómetros de su terreno, el plan.  A mí, me quedaban tres de montaña.  Prácticamente las cosas estaban parejas para cada uno y él llevaba las de ganar con la distancia que tenía delante mío.

Poco a poco lo veía más cerca, y no se trata que él no pueda subir… me ha sorprendido varias veces en la montaña y yo no podía darme el lujo de una sorpresa cuando solo tenía tres kilómetros de subida para defenderme.  Ya iniciando la cuesta de El Chilero, lo tenía aproximadamente a unos trescientos metros.

De los tres kilómetros de subida, logré toparlo faltando un kilómetro y medio antes de la meta.  Pasé por la derecha y preferí no voltear a ver la ventaja que pudiera sacarle y me concentré en el camino hacia adelante sin bajar el ritmo de mi pedaleo.

En la segunda vuelta

En la segunda vuelta

No sabía qué pasaba allí atrás, ni me atrevía a voltear para averiguarlo.  Tenía solo mil 500 metros para definir la carrera y resolver este interesante duelo con mi amigo Erick Hernández, que nuevamente tuve la bendición de Dios para ganar la dominical con una ventaja de 46 segundos.

Llegué a la meta con un tiempo oficial de 1 hora 24 minutos y 7 segundos para los 39.42 kilómetros de competencia, a una velocidad promedio de 26.7 kilómetros por hora.

Erick Hernández logró un tiempo de 1:24:53

No hemos llegado ni a la mitad del año y la cosa se pone cada vez más interesante en la temporada.  Si tomaos en cuenta que nos quedan seis circuitos más en El Naranjo, y otras carreras más en la costa sur del país, más otros colasitos en occidente y algo en la ruta al Atlántico, tenemos muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuchos kilómetros todavía para seguir disfrutando de buen ciclismo y de hacerlo junto a todos mis amigos, así como disfruté la experiencia de hoy.

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