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ESA ONDA FRÍA QUE LLEGÓ AL PAÍS… QUE MALA ONDA!! 5 marzo, 2012

Posted by ROBIN MARTINEZ in DOMINICALES MASTER.
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Luego de cruzar la meta, me siento contento y agradecido con Dios por llegar bien. El tiempo y posición en la general, no importan hoy... de todos modos fué lo esperado.

TERMINÉ LA CARRERA DE AYER, PERO NO FUÉ FÁCIL DESDE QUE LA BAJA TEMPERATURA Y LOS FUERTES VIENTOS EN CONTRA, ME DIERON PROBLEMA

Hacía frío como cualquier domingo temprano en el sector de San Lucas Sacatepéquez, así que veía todo normal.  Ya en el punto de reunión, varios ciclistas fueron extrapuntuales al llamado, pero todos con el mismo cuadro:  temblando de frío y cruzados de brazos tratándo de darse un poco de consuelo bajo ese clima que no perdonó a nadie.

Hubo un momento en que empezó a caer una considerable llovizna y el cielo se puso más oscuro, dando la apariencia que correríamos bajo el agua, sumado esto al frío… creo que muchos pensaron dos veces tomar la salida y volver a la comodidad de la casa, pero gracias a Dios la lluvia paró.

Mientras todo esto pasaba, yo me preparé debidamente; mi uniforme, mi dorsal y luego un sabroso masajito para calentar las piernas y el cuello.  Me sentía cómodo y con todo listo físicamente, y llegó la hora.

Este es el recorrido de la dominical entre San Lucas y El Tejar.

RESPIRÉ … MIENTRAS PUDE!!

Tomamos la salida desde la carretera que de San Lucas conduce a Antigua Guatemala; pasamos sobre el puente para incorporarnos a la carretera hacia Chimaltenango, donde desde el primer kilómetro econtramos de frente un viento fuertísimo… y demasiado frío.

Era tan fuerte el viento, que me incomodó para respirar.  Cuando se me hizo imposible hacerlo por la nariz, abría la boca para tomar aire… pero nada me resultaba.

El poco aire que podía tomar, se me iba de volada, porque iba pedalenando al ritmo que el pelotón imponía… una cosa insoportable hasta el punto de no poder sacar ni jalar aire… sentí que los pulmones se me endurecían y mi cuerpo se quedaba en seco.  Me asusté realmente y tuve que parar a la orilla del camino para -primero- calmarme, luego tratar de respirar y luego tomar la ruta nuevamente.

La lectura del Sports Tracker indica que subimos y bajamos 200 metros, en promedio, en todo el recorrido. De los 2,100 metros de altura en San Lucas, bajamos a los 1,800 metros sobre el nivel del mar, al llegar a El Tejar.

Esto pasó en cosa de unos 45 segundos, así que se imaginarán la primera diferencia que el grupo me habría tomado cuando apenas llevábamos como un kilómetro y medio de la salida.

Al incorporarme al recorrido, nuevamente en el descenso hacia Sumpango, un par de kilómetros más adelante y con otra correntada de fuerte viento en contra, nuevamente se me bloqueó la respiración.  Traté de hacer fuerzas de alguna forma para poder respirar… sentía mi pecho y la garganta como rígidos y nuevamente tuve que parar, colocando mi mano sobre la nariz para no seguir recibiendo ese aire frío que me torturaba.  Mientras pedaleaba y ese viento me daba de frente, traté por un momento de seguir en la marcha, bajando la cabeza para que no me diera tan directamente… casi colocándome con la coronilla hacia el suelo… pero nada me dió resultado.

Solo me quedaba pedirle a Dios y seguir el camino que llevaba.  Así, solo en la carretera, me dispuse a recorrer las dos vueltas por mi cuenta, tratando -ya no de ubicar al grupo- y hacer mi propio mejor tiempo.  La cosa era no retirarme, pero correr con prudencia.

Solo de pensar el ritmo que llevaba el pelotón, y de porqué esta situación me había perjudicado solamente a mí, me tenía un poco triste mientras me concentraba en el camino.  Me preguntaba si era normal que nadie más hubiera parada por problemas para respirar como me pasó a mí… pero pensar en eso me quitaba fuerzas morales y físicas.  Mejor pensé en dedicarme a terminar la carrera fuera como fuera.

Por donde pasaba, y por causa del fuerte viento, tronaban las láminas de las casas y algunas bodegas que había por allí; poco a poco la temperatura subió un poco y la tortura del frío ya no fué tanta.  Gracias a Dios que yo llevaba puestas unas mangas largas que me protegieron un poco, más el calor corporal que me daba el ir en constante pedaleo.

La segunda vuelta la sentí un poco más cómoda.  Cuando faltaban unos kilómetros para llegar al retorno en El Tejar, pasó el pelotón en el carril contrario; un poco más adelante ví a Oscar Coyoy un poquito rezagado, pero no mucho… sería como trescientos metros en relación al pelotón.  Ese punto donde cruzamos caminos con Coyoy, fué mi punto de referencia para el retorno, ayudandome para ello con los rótulos de la carretera.  Un poco más atrás de Coyoy venía Amilcar Carranza junto a otro ciclista.

Después de retornar el El Tejar, llegué al punto de referencia donde ví pasar a Coyoy.  Según mi control de tiempo, habían pasado 16 minutos, tiempo que me propuse que no debía aumentar tomando en cuenta que había montaña en dos tramos hacia la meta.  Tomé nuevamente mi paso y con calma, pedaleé constantemente sin bajar el ritmo, tratandoque esos dieciseis minutos no aumentaran y -si Dios me daba las fuerzas necesarias- recortar un par de minutos.

Cuando pasé por la entrada a Sumpango, nuevamente el fuerte viento me saludó… pero esta vez me sacó de la carretera pegándome desde el costado izquierdo mientras entraba en la curva  del doble carril que da ingreso al pueblo.

Mi paso hacia arriba me llevaba escalando a 14 kilómetros por hora y en los cortos descansos lograba los 23, pero ya me iba sintiendo algo gastado.  Mis piernas respondían a lo que quería hacer, pero el trabajo en solitario por más de cincuenta kilómetros en esas condiciones, ya estaban pasandome la factura.

Así llegué a la meta, agradecido con Dios por hacerlo sin más novedades y problemas que los que les comenté.  Esa bendición de completar los setenta y un kilómetros sin pinchazos, sin accidentes… emociona grandemente, porque muchos abandonaron la carrera por diferentes razones.  En el caso de Carlos Monroy, sé que presentaba problemas bronquiales antes de iniciar la carrera, así que creo que fué prudente que se retirara al ver las condiciones desde el inicio del recorrido… espero que se encuentre ya bien.

En resúmen, ya recorridos 71 kilómetros, mantuve una velocidad promedio de 26.9 kilómetros por hora (según el SportsTracker), iniciamos la carrera a una altura promedio de 2,100 snm, bajando a los 1,790 más o menos al llegar a El Tejar; un promedio de 200 metros de altura en cada vuelta.

No me desanima lo que este domingo sucedió.  Pude haber abandonado, pero crucé la meta y es lo que buscaba; lo del problema respiratorio, podría ser algo como lo que me perjudicó el pasado 12 de febrero en Bosareyes… la altura, no se, podría ser.

Pero de una cosa estoy seguro,  Estoy trabajando duro todas las semanas, sembrando en mis entrenamientos, y sé que voy a cosechar cosas buenas en el ciclismo.  Este será un buen año para mí y voy a seguir buscando mis momentos de victoria.

Hoy, gané.  Gané porque no me retiré de la carrera aunque la adversidad me paró la respiración y la soledad me dejó hasta atrás… pero no quería dejar de cruzar la meta y le doy la gloria a Dios por ello.

Esta es la clasificación oficial publicada por Asomaster. Mi situación me llevó al fondo de la tabla, a un promedio de 14 minutos atrás de Oscar Coyoy... creo que la meta personal se logró.

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Comentarios»

1. rene barrios - 10 marzo, 2012

lo malo que solo vos lo sentiste ´porque los demas no arruinado


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