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A 7 MINUTOS DEL PRIMER LUGAR… EL NOVENO LUGAR DE AYER, FUÉ UNA VICTORIA PARA MÍ 5 septiembre, 2011

Posted by ROBIN MARTINEZ in DOMINICALES MASTER.
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SI UNA CARRERA HA SIDO RÁPIDA, FUERTE Y CONSTANTE… FUÉ LA DOMINICAL DE AYER, DONDE LOGRÉ MI MEJOR TIEMPO EN RELACIÓN AL PRIMER LUGAR.

Dios me dió la oportunidad de tomar la salida de esta dominical en Santa Lucía Cotzumalguapa, luciendo nuevamente mi suéter CGN-Splenda. Aquí, al fondo, el monumento a la Madre, en la calle principal de Santa Lucía, unos minutos antes de la salida.

En la carrera que ayer domingo 4 de septiembre, logré ubicarme en la posición 9 de la tabla general de mi grupo, que incluyó a corredores de los círculos Promocional, Blanco, Azul y el Oro, logrando reunir a un pelotón de más de treinta corredores.

Les presento a Gladys Ernst, la Comisario de la FNC que oficializó los tiempos de esta carrera.

Listos para la salida en falso, en Santa Lucía Cotzumalguapa. Foto: Cortesía de Mauro Rodríguez/Asomaster

Tomamos la salida desde la calle principal de Santa Lucía Cotzumalguapa, donde una salida en falso nos llevó hacia la autopista.  De allí, con el banderazo oficial, nos enfilamos hacia La Democracia, donde pasamos para buscar el retorno ubicado en La Gomera.  Un inicio que parecía tranquilo, pero realmente era un descenso bien tendido… se notaba con solo ver el horizonte, que íbamos hacia abajo… esto le dió velocidad al grupo, donde se juntaron corredores como René Ortíz, Valentín Toledo, Victor Manuel Castañeda, William Solórzano y otros que sé, por experiencia, que son corredores fuertes y de mucho respeto.

Ya en la autopista, esperando el banderazo oficial de salida.

CON RIESGOS EN LA DEMOCRACIA

Lo especial que tuvo el paso por La Democracia, fué el pésimo estado de la calle por donde pasó el pelotón.  Junto a una cantidad memorable de túmulos, los baches y tierra suelta que nos ofreció un buen porcentaje de riesgo a una caída, gracias a Dios pasamos sin novedad en la ida y el regreso.

APARECIÓ LA PRIMERA LLUVIA DEL DÍA

Cuando en la ida salimos de La Democracia, proseguimos ya en dirección a La Gomera (al final de El Arenal, para ser más precisos).  Viendo mi cronómetro, llevábamos 35 minutos de recorrido cuando la lluvia se hizo presente… já!!  tenía una buena cantidad de años de no competir bajo condiciones de lluvia.  Creo que en 1986 fué la última vez, y ahora créanme que tragué agua del piso, agua del cielo y un poquito de diesel y asaber cuántas cosas más que se juntaron con todo lo que de las ruedas de los ciclistas que iban adelante de mí, salpicaban hacia mi cara… pero en fín… así es el ciclismo e igual me lo disfruté.

Lo irónico de la lluvia, es que obviamente nos refrescó, pero -al menos a mí- me parecía que las llantas se pegaban más al asfalto.  Me sentía fresco, pero mas pesado… pero no tanto como para no rendir y aprovechar el abastecimiento que nos cayó gratis del cielo, porque eso sí, hacía un calor fuertísimo, pero finalmente fué una lluvia que nos acompañó por un espacio de cuatro kilómetros aproximadamente.

Antes de la salida en falso, compartiendo con mis amigos Byron "el Ratón" Arriola y William Solórzano, a la derecha de la foto.

SOLÓRZANO, PALACIOS Y ROBIN… FUGADOS!!!

Ya salidos de la nube, el pelotón apretó el paso.  Hubo dos intentos de fuga, pero eran de ciclistas de los círculos Promocional o Azul, no así del Oro, así que no puse mayor importancia aunque no fructificaron, fueron muy cortas realmente.

En un momento, salió por el lado derecho del  pelotón el ciclista del círculo Azul, William Solórzano, pero igual que el anterior, no le puse caso.  Unos segundos después, salió pelotón José Palacios, éste sí… era de mi círculo y se pegó a la rueda de Solórzano.

Sabiendo de la capacidad de Solórzano,  conociendo que Palacios no canta mal las rancheras en el plan y que faltaba poco realmente para el retorno, me dispuse buscar la rueda de Palacios, creyendo que detrás de mí se vendría el grupo, formando una fila que respondería a mi intento de alcanzar a los dos que empezaban esta aventura en el camino.

Los topé relativamente rápido, porque respondí rápido a la salida de Palacios cuando dejó el grupo.  Mi teoría se quedó tan atrás, como atrás se quedó el pelotón… nadie respondió!!

Junto a José Palacios (en esta foto) y William Solórzano, probamos una fuga buscando el retorno en La Gomera.

Aquí me ví envuelto en una fuga de tres ciclistas, con una ventaja de aproximadamente quinientos metros y parecía que la distancia aumentaba.  Allí me dí cuenta que formaba parte de la fuga que, a la larga, fué la que más tardó en esta dominical… que yo me haya dado cuenta, claro está.

Siendo en terreno plano, dí todas mis fuerzas para mantenerme a la rueda de Palacios y Solórzano, pero realmente no quería forzarme y acabar mis reservas de energía, porque aunque estábamos próximos al retorno, mi plan era soportar los ataques principalmente para el camino de regreso.

Cuando el pelotón nos fué acortando la distancia, preferí bajar el paso y no forzarme más.  Siempre un fugado se desgasta por mantener o aumentar su ventaja con el grupo (caso contrario con el rezagado, que se desgasta trabajando para reducirla) pero tomé la decisión de bajar el paso, porque era un hecho que nos toparían antes de llegar al retorno en La Gomera.

Así, me dejé absorber por el grupo y, cuando me pasaron los primeros 5 u 8 corredores, apreté el paso para quedar nuevamente en la punta del grupo.  Allí protegido, preferí esperar con paciencia… y prudencia.  En un espacio no mayor a un kilómetro más adelante, Solórzano y Palacios eran nuevamente compañeros míos en el pelotón.

Llegamos a La Gomera y empezó el veloz retorno.  El paso que impusieron los Blancos y Promocionales, nos exigió muchísmo a los Azules y Oros.  El formato de la carrera nos incluía a todos en un solo bloque para los tiempos generales, así que no quedaba otra más que trabajar para no quedarnos en el camino.

BAJO EL AGUA, POR SEGUNDA VEZ EN EL DÍA

Curiosamente, exactamente una hora después de la lluvia en la ida, nos visitó el agua nuevamente.  A llegar la lluvia por segunda vez, ví mi cronómetro y marcaba 1 hora con 35 minutos de recorrido, pero esta vez el agua venía con mayor fuerza, era un aguacero que lo sentíamos fuerte, fuerte… fuerte.  Esa sensación daba.

El agua que caía de mi frente hacia los ojos, me provocaba un ardor visual que por ratos me impedía ver la carretera… tenía que apretar los ojos para que la molestia pasara brevemente.  Ese ardor seguramente era provocado por todo lo que mi cuerpo, por medio del sudor, sacaba del organismo, todas las impurezas que nuestro cuerpo absorbe durante toda la semana, aquí se queda, gracias al ejercicio que Dios nos permite realizar.  Realmente era un proceso, talvéz incómodo por el ardor en los ojos, pero muy bueno para mi organismo que se estaba limpiando en el camino.

La lluvia tardó un poco más que la primera.  Creo que fué como diez minutos.  El terreno seguía siendo plano en busca de La Democracia.  Unos cinco minutos antes de llegar allí, cesó la lluvia y nos permitió pasar por la calle central de La Democracia, con terreno mojado, pero con la visibilidad suficiente para ver cada piedra, cada hoyo y cada túmulo que allí hay.

DEJANDO LA DEMOCRACIA, EMPEZÓ LA LLUVIA… Y LA MONTAÑA

Cuando por fín salimos de La Democracia, retomamos la carretera cruzando a la izquierda saliendo de la población.  No habíamos avanzado un kilómetro, cuando nuevamente la lluvia dijo “aquí me les pego…” y lo hizo con más fuerza.

En esta ocasión, todo el borde derecho de la carretera se inundó casi de inmediato y tuvimos que retirarnos casi por metro y medio de la orilla derecha de la carretera.  Las grandes pozas aparecían repentinamente y esto provocó que lastimosamente un ciclista cayera luego que su bicicleta flotara sobre el agua debido a la velocidad con la que llegó a tocar el agua.

Esta caída la ví en su totalidad, porque él venía en el grupo a mi derecha, unos dos metros adelante mío.  Cuando cayó, su bicicleta se quedó atrás y casi pego con su rueda, lo que hubiera provocado que los dos nos fueramos al suelo, pero gracias a Dios esto no sucedió… solo fué el susto, eso sí, el pobre colega salió deslizado sobre su espalda, llegando a la vegetación de la orilla, deslizandose fácilmente por unos diez metros, sin consecuencias gracias a Dios.

En el siguiente kilómetro, fué sensible que el terreno cambió.  Aún bajo el agua, empezó la cuesta y en los primeros quinientos metros, ví salir del grupo al Pescadito; a su rueda se pegó Victor Manuel Castañeda y este movimiento alborotó el hormiguero de donde salieron los promocionales y los blancos.  Los pocos Oros que quedábamos en el grupo, hicimos lo nuestro y así ví pasar a algunos que no soportaron el paso.

Solo recuerdo que cuando me levanté en los pedales para responder al ataque del Pescadito y de Castañeda, y la cosa se volvió una locura en el pelotón.  Fácilmente me atrevería a decirles que la mitad del grupo se quedó aquí, según pude notar cuando volví a ver atrás por un segundo.

El paso fuertísimo lo soporté por aproximadamente dos kilómetros y rendí tributo.  Realmente no estaba rendido, pero algo hizo que mi paso no fuera el mismo que del grupito que se me iba metro a metro, con cada pedalazo que daba, así que no me afané y mantuve mi ritmo sabiendo que fuerzas eran las que me quedaban en las piernas.

Lo que me tenía muy motivado, era saber que nos quedaba menos de la cuarta parte del recorrido.  En el peor de los casos, serían aproximadamente quince kilómetros lo que nos faltaba para la meta, así que puse 52/19 y 52/17 en este tramo que me hacía falta recorrer.  Una relación plato/piñón algo fuerte para alguien que va solitario en un falso ascenso, porque realmente iba en posición de rezagado, procurando no aumentar la ventaja que el grupito principal me llevaba y tenía que trabajar para que nadie me alcanzara.

Con Santos Galvez, en la foto, hicimos amistad luego de competir en el Tour Mundial y la Clásica Master 2011. Hoy trabajamos juntos para llegar a la meta.

Así, unos dos kilómetros antes de llegar a la autopista, me topó Santos Gálvez, un amigo ciclista del círculo Azul.  Juntos trabajamos en intervalos para que nuestro paso rindiera y así nos mantuvimos por el resto del recorrido.

A la mitad del camino en la autopista, alcanzamos a un ciclista Promocional (no recuerdo el número) pero vino a salir favorecido realmente.  Se notaba fatigado, con un pedaleo forzado en un terreno con cuesta tendida que lo tenía con un paso lento.

Pasando junto a él, aprovechó la ocasión y se pegó a nuestra rueda para salir de la cuestecita que lo tenía sufriendo.  Luego vino un plan y se nos adelantó, dejándonos atrás con Santos Gálvez.  Más adelante, un nuevo repechito de cuesta y va de nuevo… lo alcanzamos.  Los tres tomamos juntos el cruce hacia la carretera que nos conectaría a la entrada de Santa Lucía Cotzumalguapa.

Allí, Santos se puso a mi lado y me comentó “de aquí, solo faltan cuatro kilómetros” y empezamos a trabajar nuevamente los dos, porque el otro amigo optó por seguir nuestra rueda.

En este tramo, que recorrimos en la salida en falso, hay túmulos en exceso.  Una cuesta difícil por el exceso de cantidad y exceso de elevación.  Cada túmulo tan alto, uno a uno, me provocaron molestia en la pierna izquierda cuando las molestias de calambre me empezaron a aparecer.  Esto lo sentí con cada túmulo que pasaba, porque tenía que retomar el paso con toda la fuerza posible.

Santos y el otro compañero se adelantaron por unos quince metros, hasta que gracias a Dios dejamos atrás los túmulos.  Esto me permitió recuperar el paso, y nuevamente los topé unos cien metros antes de cruzar a la derecha en la carretera que directo nos llevaba a Santa Lucía.

Allí tomé la delantera.  Era la última oportunidad de trabajar y sacrificar un poco para reducir tiempos, así que me paré en los pedales sin voltear a ver dónde venían Santos y el otro compañero.  Conociendo las capacidades de Santos (porque hemos corrido dos vueltas juntos este año), no dudaba que fuera pegado a mi rueda, pero no quería perder un solo segundo si volteaba a ver, así que le dí con todo, ya que estaba a no más de un kilómetro para cruzar a la meta en la calle principal de Santa Lucía Cotzumalguapa.

Cuando llegué a la entrada de Santa Lucía, tomé giro a la izquierda y por ese mismo lado pasó Santos y el otro ciclista Promocional.  Allí tenía de cerca la meta, talvéz a unos trescientos metros en la calle adoquinada y, con la pierna sentida por la molestia de unos kilómetros atrás, preferí no pelear tiempos con ellos.  Preferí perder unos segundos, a lesionarme la pierna con una fuerza inapropiada.

Así crucé la línea de meta.  Luego de ver los tiempos oficiales, mi sorpresa fué grande:  Mi tiempo en relación al ganador, fué realmente el más corto en lo que va del año.  No hablo de mi posición en la general, sino de cuánto tiempo antes que yo, cruzó la meta el ganador.  Eran siete minutos!!   Yo empecé el año con desventajas de 40/45 minutos, tiempo que luego logré reducir a 12/15 tanto en dominicales, como en etapas de las vueltas.

Hoy, logré entrar siete minutos atrás del ganador, esto es para mí muy gratificante, porque he estado tratando de mejorar mi rendimiento en competencias… y Dios hoy me dió fuerzas para soportar el paso de los más fuertes del grupo; participar en una fuga; mantenerme en el pelotón más del 75% del recorrido y entrar con una desventaja no tan alta realmente.

Según ví en la tabla de tiempos, casi alcanzo a Oscar Coyoy.  A pesar de no tenerlo a la vista, aún en la autopista, entré a la meta apenas 13 segundos detrás de él.   Gracias a Dios el trabajo realizado por casi diez kilómetros junto a Santos Galvez, dió resultado.

Les comparto los tiempos oficiales de la dominical, en mi grupo, donde el ganador fué Fernando Alvarado “El Pescadito” que venció en cerrado srpint a Victor Manuel Castañeda.

TABLA OFICIAL DE TIEMPOS, PUBLICADA POR ASOMASTER

Los tiempos oficiales publicados por Asomaster en el sitio oficial de la Asociación. Aquí estoy en la posición 9, a 7:23 segundos del primer lugar.

Analizando mi tiempo oficial en esta dominical, me llena de satisfacción la reducción de la ventaja en relación a Oscar Coyoy, porque entré 17 segundos atrás de él y logrando adelantar a José Palacios y a Carlos Monroy nuevamente.  Respetando a todos mis amigos del pelotón, me siento felíz de subir 1 ó 2 posiciones en las tablas, en las más recientes competencias.

Luego de iniciar mi temporada siendo el fondo de las posiciones, Gracias doy a Dios por permitirme este nuevo rendimiento.  Ahora, que Dios sea el proveedor para que podamos participar en la Vuelta Master a Nicaragua, que será a finales de octubre.

Bendiciones a todos!!

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